A Propósito Del Día De La Alimentación En Venezuela

A Propósito Del Día De La Alimentación En Venezuela

Econ. Yacarlys Arienta

Twitter: @YacarlysArienta

Instagram: @y.arienta


hay una violencia que se encuentra latente y es la “VIOLENCIA ECONÓMICA” de la que somos víctimas a diario con el aumento desmesurado de los precios de alimentos (y medicinas) de primera necesidad, la escasez inducida, el contrabando de extracción, la existencia de un tipo de cambio ilegal que es la referencia para los comerciantes del país, un dólar que el día viernes superó la barrera de los 70.000 Bs/$, además de esto, y como guinda del pastel la complicidad que representa la inacción y el silencio por parte de los Decisores en materia de política económica.


Cada 18 de noviembre se celebra en el país el Día Nacional De La Alimentación en conmemoración a la creación del Instituto Nacional de Nutrición durante el gobierno de Rómulo Gallegos en 1949, aunque oficialmente comenzó a celebrarse en 1951.

La alimentación es uno de los temas principales de preocupación a nivel mundial por todas las implicaciones que trae consigo la ausencia de la misma.

La Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO, publicó en septiembre de este año el Informe trimestral mundial titulado “Perspectivas de cosechas y situación alimentaria” (ver http://www.fao.org/giews/reports/crop-prospects/es/) donde se describen varios puntos. Uno de ellos es:

Países que necesitan asistencia exterior para alimentos, donde el Continente que encabeza la lista es África con 29 naciones, seguido por Asia con siete (7) países y América Latina con un país (Haití). Las razones para pertenecer a esta lista se refieren a Déficit excepcional de producción o de los suministros totales de alimentos, Restricciones localizadas para el acceso y grave inseguridad alimentaria localizada. Los países de esta lista en África y Asia están marcados por los conflictos armados, disturbios civiles, crisis económica además de algunas condiciones climáticas desfavorables; por su parte Haití se encuentra en la misma por las sequías recurrentes y daños por los huracanes.

Venezuela, a pesar de la disminución considerable de los ingresos por concepto de exportación de crudo, el bloqueo financiero, la campaña interna y externa de grupos de oposición al gobierno de turno, no pertenece a la lista de países que necesitan asistencia exterior según el informe de la FAO, no está catalogado como un país en hambruna o con necesidad de apertura de canales humanitarios como muchos medios de comunicación transnacionales dejan ver.

Sin embargo, en Venezuela, indudablemente, la situación no es color de rosa; aun cuando la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente significó la paz interna por cuanto el cese de la violencia que se estaba gestando desde inicios de año y que trajo como saldo más de 100 muertes, hay una violencia que se encuentra latente y es la “VIOLENCIA ECONÓMICA” de la que somos víctimas a diario con el aumento desmesurado de los precios de alimentos (y medicinas) de primera necesidad, la escasez inducida, el contrabando de extracción, la existencia de un tipo de cambio ilegal que es la referencia para los comerciantes del país, un dólar que el día viernes superó la barrera de los 70.000 Bs/$, además de esto, y como guinda del pastel la complicidad que representa la inacción y el silencio por parte de los Decisores en materia de política económica.

Por otra parte, el oscurantismo de datos oficiales no permite hacer análisis e investigaciones más allá de la evidencia empírica para demostrar la situación que se padece en nuestro país, y con sólo darse un paseíto por los supermercados, bodegas, abastos, mercados populares y comerciantes informales se evidencia la realidad económica palpable y más que violenta, criminal; ¡sí, criminal! Porque los precios no se corresponden con nuestro poder adquisitivo, porque aunque sin la convicción correspondiente hemos tenido que recurrir a nuestro consumo originario hasta de eso nos privan, aumentan los productos de la canasta alimentaria, aumentan los bienes sustitutos, aumentan los bienes complementarios y nos destinan a una ingesta calórica deficiente en número y composición nutricional (más carbohidratos y menos proteínas).

El estudio más reciente en cuanto a ingesta de alimentos es del segundo semestre del año 2014 publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y de las cifras de inflación conocemos un 180,9% correspondiente a la acumulada al cierre del año 2015 según el Banco Central de Venezuela (BCV).

Ya para el 2014 se puede evidenciar en la Encuesta de Seguimiento al Consumo de Alimentos (ESCA) llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadísticas la disminución en la adquisición de bienes de la Canasta Alimentaria Normativa (CAN) con respecto al 2013.

Variaciones negativas abundan entre 2013 y 2014, y las positivas experimentadas por algunos rubros son relativamente pequeñas. Las mismas se pueden apreciar en la página del INE sobre la Encuesta de Seguimiento al Consumo de Alimentos (ESCA):

 

Esto ha debido significar un llamado de atención para ese momento, hoy día estos números deben ser dramáticos aunados a esa violencia económica a la que hice referencia en líneas precedentes.

Siguiendo en el drama del acceso a los alimentos, nos topamos con otra situación que debe encender las alarmas a los organismos correspondientes, y me refiero, al Programa de Alimentación Escolar, uno de los mayores logros de la Revolución Bolivariana, que no escapa a esta realidad de carencia de nutrientes. Según testimonio de los estudiantes de algunas Escuelas Bolivarianas en el Estado Vargas se pudo conocer que tienen más de seis (6) semanas ingiriendo sólo pasta con aliños, y si corren con suerte, una cucharada de queso blanco rallado; y yo me pregunto ¿El Ministro del Poder Popular para la Educación desconoce esta situación? Nuestro talón de Aquiles constante parece ser la supervisión y el control posterior. No quiere decir esto que es una situación generalizada en todas las escuelas porque los estudios de campo están limitados por tiempo, espacio y recursos, pero la experiencia estudiada es un llamado de alerta.

Recuerdo que el primer día de clases (el 18 de septiembre del presente año) El Presidente Nicolás Maduro asistió a una Escuela Bolivariana en Ciudad Caribia  y se podía apreciar a través de las cámaras un menú balanceado y suficiente. Vuelvo y me cuestiono ¿Será que eso era una escenografía y apenas se fue el Presidente desmontaron la tarima? Además, en esa misma alocución se aprobaron 1550 millones de Bolívares para cubrir las necesidades de esta programa.

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) tiene como objetivo general “Garantizar una alimentación diaria, variada, balanceada, de calidad y adecuada a los requerimientos nutricionales, calóricos y energéticos específicos a cada grupo etéreo, y al turno y/o régimen escolar, a través de un menú y dieta contextualizada, con pertinencia socio-cultural y en correspondencia con la disponibilidad de los productos e insumos alimenticios característicos de las regiones, y al mismo tiempo promover una acción pedagógica que permita que este acto se convierta en una experiencia educativa para la formación de hábitos alimentarios en la población escolar atendida por el Sistema Educativo Bolivariano y el desarrollo de los componentes pedagógicos en materia de seguridad alimentaria, con la participación de los docentes, la familia y la comunidad”. (Para más información ver http://plataformacelac.org/programa/901).

Es decir, que entendiendo la misión del PAE se hace necesaria la revisión y el reimpulso de esta política social tan importante en estos tiempos de austeridad. Igualmente, es imperioso que el Ministerio de Alimentación a través de sus Instituciones adscritas como Instituto Nacional de Nutrición y la Corporación CASA articulen con el Ministerio de Educación para lograr la ingesta adecuada de nutrientes a los niños y jóvenes del Sistema de Educación Bolivariano.

Retomando el título del Día de la Alimentación, se hacen necesarias medidas de protección al pueblo para tener acceso adecuado a los alimentos, subsidios directos en sustitución de los regresivos, el impulso de la producción agrícola rural a través del aprovechamiento de los terrenos cultivables y también de los espacios urbanos y periurbanos.

Asimismo, debemos tomar conciencia e inculcarles a nuestros niños la importancia de una alimentación balanceada y saludable, autóctona y verdaderamente soberana que no esté subsumida a los grandes capitales de las transnacionales de los alimentos.

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