Causas de la Inflación en Venezuela Año 2018

Causas de la Inflación en Venezuela Año 2018

Econ. Rosauro León


Si realmente queremos derrotar la inflación debemos comenzar por identificar sus verdaderas causas más allá de las posturas políticas y las creencias superficiales, y esto solo podemos conseguirlo con un riguroso y objetivo análisis económico.

Entre las explicaciones más aludidas sobre las causas que generan la gigantesca inflación que sufren los venezolanos,  encontramos posturas extremas y disímiles que van desde asegurar que la única causa es la ausencia total de Política Económica por parte del Gobierno, hasta los que aseveran que la inflación venezolana es totalmente inducida por la Guerra Económica y el bloqueo promovido por Estados Unidos. Escuchamos afirmaciones sorprendentes de algunos  economistas que aseguran que el exceso de liquidez monetaria, producto de la emisión inorgánica de dinero no causa para nada inflación y que esta solo se debe a la manipulación de la tasa de cambio en el mercado paralelo de divisas.

Lo más serio y responsable es hacer un examen profundo y riguroso de todas las variables que pudieran estar influyendo en este ingente proceso inflacionario, que evidentemente es producto de diversos factores y por supuesto allí están incluidos el aumento de la masa monetaria y el sistema cambiario en su conjunto.

Aunque los argumentos a favor de que existe una guerra económica ya no solo son especulaciones gubernamentales, sino que hay declaraciones y acciones abiertas por parte del gobierno estadounidense y países aliados de éste como los autodenominados Grupo de Lima, Canadá y la Unión Europea, además de líderes y entes nacionales de derecha que piden abiertamente que se profundicen las sanciones económicas y el bloqueo al país, vale la pena también examinar factores económicos que pudieran estar incidiendo de alguna manera en la magnitud tan inusitada que ha alcanzado la inflación en Venezuela en estos últimos años.

En primer lugar consideremos el tema de la base monetaria. No se trata de que el exceso de liquidez monetaria sea per se inflacionario, pues si este fuera el resultado del aumento de la productividad del trabajo pudiera ser canalizado hacia el ahorro, la compra de bonos y acciones, la inversión privada o pudiera ser drenada por mecanismos de política monetaria como el encaje legal a la banca. Pero si el aumento de la liquidez monetaria resulta de imprimir dinero inorgánico sin ningún asidero productivo, es evidente que genera inflación, porque la renta que circula en una economía resulta de la remuneración por el uso de los factores de producción para producir bienes y servicios, con la cual se adquieren estos últimos para su consumo por parte de los trabajadores, empresas y gobierno; pero si a la misma cantidad de oferta de bienes y servicios le inyectamos dinero no proveniente del flujo circular de la renta proveniente de los factores de producción, se provoca una distorsión en el circuito económico y dicho dinero inorgánico se traduce en mayores precios para la misma oferta y a la compra de divisas.

En Venezuela se ha incrementado la base monetaria de forma desproporcionada en los últimos 3 años, como resultado de la emisión de dinero en forma inorgánica para financiar el déficit fiscal, sin embargo la productividad del trabajo se mantiene constante o disminuye y el crecimiento económico se encuentra contraído.

En este sentido, ese dinero adicional que se está inyectando en la economía venezolana (que no es renta generada en el proceso productivo) se traduce por un lado en un aumento de la demanda nacional, mientras la oferta de bienes y servicios más bien sigue cayendo, y por otro lado se destina a la compra de divisas para proteger el patrimonio familiar y para especular con el diferencial cambiario ante la constante devaluación del bolívar; ambos hechos presionan el alza de los precios.

Ahora bien, algunos economistas, que aunque son pocos tienen mucha proyección mediática, insisten en que no es el aumento de la masa monetaria la que crea la inflación sino que es el inducido aumento de la tasa de cambio. Ello evidencia un desconocimiento de la teoría cuantitativa del dinero, ya que esta no asegura que al aumentar la cantidad de dinero en la economía se genera inflación automáticamente, sino más bien la teoría explica que el dinero excesivo que se crea fuera del proceso productivo, puede drenarse a través de varios mecanismos antes de que pueda ir al consumo y provocar el alza generalizada de precios. De esta forma tenemos que el exceso de liquidez monetaria puede convertirse en ahorro o en inversión, puede ir al mercado de valores para la adquisición de acciones, bonos o letras del tesoro, influyendo así en las tasas de interés; pueden también destinarse a la adquisición de divisas y por último también el Banco Central puede drenar esa liquidez aumentando el encaje legal.

Empero, en Venezuela casi todas esas opciones para drenar liquidez monetaria resultan anuladas por la ausencia de política económica. De esta forma tenemos que el ahorro no es una opción para los venezolanos ante las tasas de interés real super negativas; el mercado de valores fue eliminado; la inversión privada no tiene seguridad jurídica ni reglas claras, el encaje legal se ha aumentado pero resulta insignificante ante el crecimiento de las reservas excedentarias de los bancos; pero además la principal fuente del incremento de la masa monetaria en el país no es el crédito, sino el aumento del Gasto Público. De manera que las únicas opciones razonables que queda a la población venezolana como destino de la masa monetaria, son el consumo y la compra de divisas.

Siendo esto así, se hace muy evidente que la emisión de dinero inorgánico es una de las causas del aumento constante que están teniendo las tasas de cambio en nuestro país, tanto la oficial, como la paralela y posteriormente es que se traduce en inflación. Pero adicionalmente, la emisión de dinero inorgánico no es la única causa económica del aumento vertiginoso de las tasas de cambio, también lo es la escasez de divisas, pues sabemos muy bien que la principal fuente de la oferta de divisas en el país es PDVSA y su producción ha caído considerablemente. Mientras que los particulares prefieren no desprenderse de sus dólares porque perciben que este seguirá aumentando su valor respecto al bolívar y mantenerlos es la mejor forma de protegerse de la inflación.

Es pertinente aclarar que la emisión de dinero inorgánico ha alcanzado una magnitud tan desproporcionada que resulta imposible controlarla solo con política monetaria, ya que no se origina solamente en la actividad bancaria, sino que en nuestro caso principalmente obedece al Gasto Público, donde tenemos que se crea dinero inorgánico para financiar las pérdidas cambiarias y operativas de PDVSA, para financiar el funcionamiento de las empresas quebradas de la CVG y otras empresas pública, para financiar subsidios de los servicios públicos y la gasolina, para los frecuentes aumentos de sueldos y bonos compensatorios, etc.

Cabe también aclarar que los aumentos de sueldos en sí mismos no son inflacionarios, pues estos no representan un porcentaje importante en la estructura de costos de las empresas productivas, o en todo caso el impacto en los precios es mínimo y de ninguna manera es proporcional. Pero lo que sí es inflacionario es la emisión de dinero inorgánico para aumentar los sueldos y salarios de trabajadores que no producen bienes y servicios transables, como es el caso de la burocracia estatal, aunque insistimos no es la causa principal de la inflación en Venezuela. Además en un proceso hiperinflacionario donde el poder adquisitivo de los sueldos está bastante deprimido es justo que se ajusten hacia arriba, mientras se toman las medidas cambiarias, monetarias y fiscales necesarias para poner freno a la inflación.

Otro aspecto a considerar es el de los controles de precios, que aunque la gran mayoría de productos que se comercializan en el país realmente tienen sus precios liberados, controlar el precio de unos pocos productos considerados de primera necesidad, afecta los precios relativos. Es decir, los precios de esos productos regulados, respecto a los precios de los demás productos del resto del mercado, hace que no sea rentable producirlos porque las supuestas ganancias de sus productores no les  alcanzaría para comprar los productos no regulados. Pero además la inflación generalizada y prolongada, se traduce también en una inflación de costos y los obliga a cerrar o reducir la producción para no trabajar a pérdidas, mientras que otros optan por acaparar y/o vender a mayores precios en mercados informales, todo esto por supuesto genera escasez y por ende mayor inflación.

En líneas generales, la política de control de precios  provoca incertidumbre y desconfianza en los productores y en  consecuencia disminuye la oferta por el desestimulo a invertir; aunado a la informalización del mercado en la distribución y comercio de los productos regulados, expresada en especulación y acaparamiento.

Pero quizás el factor que más peso específico tiene, entre varios, en la conformación de la inflación en Venezuela es el sistema cambiario. Este está tan distorsionado que ha llegado a presentar hasta 4 tasas de cambio simultáneamente y tan disímiles que han llegado a ser una de Bs 10 y la paralela de BS. 2.000.000 por dólar; actualmente se mantienen 3 tasas, Dicom Bs. 100.000, Casas de Cambio Bs. 2.500.000 y mercado paralelo 3.600.000. Evidentemente con esta distorsión tan grande en el sistema cambiario resulta imposible que se constituya un sistema de formación de precios coherente y estable.

Aquí se genera una doble presión sobre el alza de los precios, por un lado las tasas oficiales mantienen la moneda nacional sobrevaluada, lo que encarece la producción nacional y las exportaciones, mientras que por otro lado el mercado paralelo que se produce en todo sistema con control de cambios, en el caso venezolano es totalmente atípico, ya que no es el producto de la oferta y la demanda de divisas entre privados, sino que este mercado paralelo ha sido influenciado por factores político-económicos impulsados por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia haciéndolo exageradamente alto, pero que lamentablemente se ha constituido en el principal referente marcador de los precios en el país y por ende es el factor con mayor influencia en la gigantesca inflación que sufrimos los venezolanos.

Ahora bien, aunque es incuestionable que el accionar de Dólar Today ha logrado inducir un gran porcentaje del total de la inflación, no es menos cierto  que éste existe porque hay un control de cambios, es decir, si no existe un mercado de divisas “controlado”, tampoco existirá un mercado “paralelo”, por lo tanto es imperativo cambiar la política cambiaria para poder derrotar a Dólar Today y otros grupos que dominan el mercado paralelo.

Podríamos resumir diciendo que el distorsionado sistema cambiario vigente en Venezuela genera los siguientes males: es un caldo de cultivo para la corrupción y la especulación cambiaria; dificulta la formación de los precios; engendra un mercado paralelo especulativo y voraz; estimula la creación de dinero inorgánico para compensar las pérdidas cambiarias de PDVSA y financiar el déficit fiscal; desestimula la inversión productiva y dificulta la planificación de la producción; es la principal causa del proceso inflacionario.

Podemos concluir que la inflación en Venezuela en la actualidad es un fenómeno multifactorial, donde confluyen elementos económicos como el exceso de liquidez monetaria, los controles de precios y cambiarios y la baja productividad, pero que fundamentalmente encierra una relación dialéctica entre una guerra económica y una errónea política económica. En definitiva la mejor arma contra una guerra económica es una política económica sana y coherente que logre articular las políticas fiscal, monetaria, cambiaria, de precios y las políticas sectoriales, todas en función de estimular la producción para alcanzar un importante crecimiento económico y mantener a raya las variables económicas que tradicionalmente generan inflación de acuerdo a las leyes del mercado, entendiendo por supuesto que el mercado tiene sus propias leyes y principios internos que funcionan en la realidad independientemente de nuestras creencias y deseos.

OVRE

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