El control de cambio al servicio de la guerra económica

El control de cambio al servicio de la guerra económica

Por: Econ. Jesús Faría


En el marco del debate económico, afortunadamente, observamos posiciones cada vez más reducidas en defensa del control de cambio. Algunas de estas posiciones sorprenden por la irracionalidad que las sustentan y otras por la manipulación que las motivan.

A continuación, ofrecemos algunas consideraciones en forma de preguntas y respuestas, que demuestran que el control de cambio opera en función de los propósitos de la guerra económica. En ocasiones ocurre por el accionar deliberado de fuerzas muy poderosas en busca de fabulosas ganancias y de generar caos en el país, que aprovechan el control con fines inconfesables. En otras ocasiones, el control de cambio se convierte, sin proponérselo, en caldo de cultivo de la desestabilización económica del país.

Correctivos en la política cambiaria son tan indispensables como impostergables. Aunque constituye solo un ámbito de los profundos cambios económicos que exige el país, la política cambiaria representa el punto central de un programa económico integral y coherente para salir de la crisis y salvaguardar la revolución bolivariana.

¿Cuál es la principal tarea de la política económica en la actualidad?

La principal tarea consiste, sin duda, en contener la hiperinflación y contribuir a su recuperación productiva del país. Especialmente el acelerado incremento de los precios constituye un flagelo terriblemente pernicioso para toda la nación, que amenaza con descomponer su tejido social. Una política económica que no tenga una propuesta viable para tumbar el dólar “negro”, causa fundamental de la hiperinflación, es algo menos que inservible.

¿Cuál es la causa fundamental de la hiperinflación?

La principal causa de la hiperinflación es la especulación cambiaria. En una economía rentista, altamente especulativa y con graves desequilibrios económicos, el alza de la tasa de cambio en el mercado “negro”, principalmente como resultado de la guerra económica que apunta a desestabilizar nuestra nación y derrocar a nuestro gobierno, trae como consecuencia un alza generalizada de los precios. Los precios de bienes y servicios se comienzan a construir sobre la base de la tasa de cambio en el mercado paralelo. Incluso, en periodos de relativa estabilidad del mercado paralelo los precios de los bienes y servicios continúan su alza debido a las expectativas alcista. Los actores económicos perciben que el dólar “negro” continuará su ascenso y se anticipan a esa situación. Se activa una fuerza especulativa incontenible. El impacto social, económico y político es demoledor…

¿Hay otras causas del alza de los precios en el país?

Sí, entre las otras causas se cuentan: mecanismos ineficientes e ilegales de la distribución de productos, el financiamiento del déficit fiscal con dinero inorgánico, el bloqueo impuesto por Washington, la caída productiva, la caída de los ingresos petroleros… No obstante, sin desactivar la especulación cambiaria no se podrá abatir el proceso hiperinflacionario. Esa es una condición indispensable.

¿El control de cambio dispone de algún mecanismo para combatir la especulación cambiaria en los actuales momentos?

El control de cambios puede fijar una tasa de cambio estable para el país a través de la venta masiva de divisas capaz de abastecer la demanda de la economía, con lo que se limitaría considerablemente la especulación cambiaria.

Sin embargo, en los actuales momentos las reservas internacionales se han contraído a niveles históricos en términos per cápita a causa de la caída de los ingresos petroleros, el pago de la deuda, crecientes importaciones, la fuga de capitales, las corruptelas y las sanciones de Washington. En general se ha producido una deficiente administración de los ahorros de divisas del país en el marco del control de cambios.

De tal manera que no tenemos ninguna posibilidad de tumbar el dólar “negro” en un escenario de control cambiario y escasez de divisas.

Esto nos lleva a la siguiente conclusión: si para abatir la hiperinflación hay que frenar la especulación cambiaria y, por su parte, el control de cambio no la puede combatir; mantener dicho control no tiene absolutamente ningún sentido, más aún si su permanencia se traducirá en mayor especulación cambiaria y, por lo tanto, mayor inflación.

Con el control de cambios se ha fomentado una feroz especulación cambiaria. Esto no constituye una reflexión teórica, es lo que hemos visto de manera dramática en el país durante los últimos años.

¿Esto significa que el control de cambio no sirve?

Eso significa que bajo los actuales momentos el control de cambio no está en capacidad de cumplir con el objetivo de estabilidad del precio de la divisa. Los controles y los mercados no son buenos o malos por naturaleza. Su pertinencia depende de la eficiencia en su desarrollo y de las condiciones concretas de la economía. En el caso del control de cambios, éste cumplió una tarea muy importante contribuyendo a la estabilidad del país durante años, pero las condiciones cambiaron, se cometieron serios errores y hay que aplicar correctivos.

¿Por qué es inviable el control de cambios?

Por un lado, se disparó el precio en el mercado paralelo y el control no lo puede revertir en razón de la escasez extrema de divisas que le impide al Estado intervenir para contener la especulación. Por otro lado, se requiere estimular la entrada de divisas y el control excluye esta posibilidad. Finalmente, ya no es pertinente en razón de que las reservas internacionales se agotaron con el control y ya no hay ahorro de divisas para preservar. Ni siquiera las mejores intenciones de aplicar un control de cambios eficiente, impermeable a las corruptelas, lo harían viable en estos momentos. Las premisas que justifican el control de cambio desaparecieron a consecuencia de su errático funcionamiento. Es decir, el mismo control de cambio creo las condiciones para su supresión.

Hay quienes afirman que el control de cambios constituye una política revolucionaria y la liberación cambiaria una acción neoliberal. ¿Eso es cierto?

Esa es una manipulación absurda. Las medidas individualmente no le imprimen un carácter neoliberal o revolucionario a una estrategia o a un proyecto político. Luis Herrera, Lusinchi y Caldera aplicaron controles y nadie los podrá ubicar en la órbita revolucionaria. Por su parte, sistemas de libertad cambiaria existen en China y Vietnam, países gobernados por Partidos Comunistas libres de toda sospecha neoliberal.  Lo que hace revolucionario o neoliberal a una política es la clase social que ejerce el poder, los receptores de la riqueza distribuida en la sociedad, los fundamentos filosóficos y políticos que guían las estrategias de desarrollo, los objetivos históricos del proyecto… Constituye una verdadera insensatez banalizar de esa manera un debate tan relevante que define la naturaleza filosófica y políticamente de un proyecto histórico.

 ¿Puede el control de cambio atraer divisas en función de las necesidades de financiamiento externo del país?

Como decíamos arriba, con el control de cambios no hay posibilidad de que entren divisas al país distintas a las provenientes de la exportación petrolera. La penalización de las operaciones con divisas y la dramática escasez de las mismas impide la entrada de capitales ante la incertidumbre reinante en relación a la posibilidad de recuperar la inversión realizada y de tener acceso a divisas de manera legal para llevar a cabo operaciones financieras y comerciales internacionales. Las remesas, por su parte, no entran al país por el enorme diferencial cambiario.

La entrada de capitales está asociado a la transparencia y confianza, que no ofrece el control de cambios. En el período de elevados ingresos petroleros y una importante capacidad de endeudamiento externo podíamos darnos el lujo de renunciar a la entrada de capitales al país. El escenario actual es de bajos ingresos y mercados financieros internacionales cerrados, lo cual también explica la necesidad de suprimir el control.

¿Contribuyó el control de cambios a consolidar el ahorro de divisas del país?

El control de cambio tiene en la preservación del ahorro de divisas uno de sus principales propósitos. Sin embargo, la asignación de estas se produjo de manera ineficiente, alimentando corruptelas. La salida de recursos era creciente, la entrada de divisas iba en descenso y llegamos a esta situación de escasez extrema de divisas.

Paradójicamente, los defensores del control de cambio temen que con su levantamiento se produzca una fuga de capitales, ocultando que esta fuga masiva de capitales se llevó a cabo durante los controles.

Algunos catedráticos han publicado estimaciones fabulosas de ingresos petroleros para este año (entre US$ 50 y US$ 30 millardos), que pertenecen más al mundo de las alucinaciones que al del cálculo científico. Estos delirios tratan de justificar la permanencia del control de cambio con el supuesto fin de proteger las divisas del Estado, cuando la historia reciente revela corruptelas faraónicas con la complicidad de los controles.

¿Cómo ha sido la relación del control de cambios con la corrupción y el contrabando?

Hay una relación dolorosa. El control establece la discrecionalidad de las instituciones públicas en la asignación de divisas, lo cual exige de gran eficiencia. Lamentablemente, en nuestro caso, la corrupción vulneró ampliamente los mecanismos de control. En el año 2014 participé en una comisión presidencial encabezada por el Ricardo Sanguino, junto al General en Jefe Padrino López, entre otros, para determinar los actos de corrupción durante el período 2011-2013. La Fiscala para el momento, Ortega Diaz, miembro de esa comisión, en lugar de imputar a los responsables se dedicó a la extorsión a través de una mafia enquistada en al FGR. Los controles por su naturaleza son propensos a las corruptelas y en nuestro caso, lamentablemente, se convirtió en un fenómeno recurrente.

¿Y el contrabando?

Acá observamos también una relación directa. El negocio consiste en comprar bienes baratos con bolívares en nuestro país para venderlos en países vecinos. Allá se cambia a dólares el resultado de la venta. Esos dólares son colocados en el mercado paralelo y con los bolívares obtenidos se inicia nuevamente el ciclo perverso, pero a una escala superior. Eliminar o, al menos, limitar la especulación cambiaria contribuiría a luchar contra el contrabando. Sin embargo, el control de cambio no está en capacidad de frenar la especulación cambiaria ni las espectaculares ganancias del contrabando.

 ¿Cómo funcionaría un sistema de libertad cambiaria?

Un sistema de libre cambio para nuestro país funcionaría con todos los actores que estén en capacidad y disposición de vender y comprar divisas al precio que fije el mercado. Actualmente existe un número muy importantes de actores que realizan operaciones en el mercado paralelo con un precio sometido a la arbitrariedad de un puñado de especuladores.  La idea es que puedan realizar sus operaciones de manera legal y con un precio que fije el mercado y bajo las normas y regulaciones que dicten las autoridades cambiarias y monetarias del país. A estas operaciones se podrían sumar transacciones de títulos en la bolsa, así como operaciones en el mercado de capitales.

 ¿Cuál sería el propósito de un mercado libre de divisas?

Si afirmamos que el principal motor de la hiperinflación es la especulación cambiaria, tenemos que diseñar una estrategia para atacarla. Si el mercado operando libremente fija el precio, tendremos un precio muy inferior al especulativo. Será un mecanismo de fijación mucho más transparente, normado por las autoridades monetarias y cambiarias del país. Estaríamos en capacidad de desplazar al mercado paralelo altamente especulativo y desactivar el motor fundamental de la hiperinflación.

La estabilidad cambiaria no ocurriría de manera automática. No pidamos milagros ante una situación tan grave.  Inicialmente, tendríamos una tasa de cambio alta presionada por las actuales expectativas alcistas, pero el desempeño del mercado irá generando confianza, estabilidad y una tasa de cambio sustancialmente inferior, mucho más estable en su desempeño.

¿Un mercado libre de divisas estimula la entrada de recursos al país?

El mercado en todas sus modalidades (divisas, títulos, acciones…) será para los que viene operando ahora en un mercado ilegal y profundamente especulativo, así como para aquellos que están esperando que se despenalicen las operaciones cambiarias para comenzar a transar divisas en el país. No pocos inversionistas esperan un levantamiento del control de cambio para traer sus recursos al país.

Las inversiones extranjeras y las inversiones privadas en general (incluso las remesas) no llegarán al país sin garantías, sin un clima de confianza, en un contexto hiperinflacionario. La libertad cambiaria en el marco de un programa económico ofrece esas garantías y confianza.

Otro propósito fundamental del correctivo en la política cambiaria radica en recuperar el aparato productivo, para lo cual es indispensable la entrada de divisas e inversiones al país. Activado ese proceso se podrá inyectar divisas al aparato productivo y superar una de las mayores dificultades que confronta actualmente la producción del país.

¿Es cierto que la liberación cambiaria ocasionará una fuga masiva de las divisas en manos del Estado?

No es correcto. El Estado no participará, entre otras cosas, porque no dispone de divisas para hacerlo. Estas salieron del país por diversas vías durante el control de cambios.

Las divisas que reciba el Estado fortalecerán las reservas internacionales y serán inyectadas a proyectos productivos direccionados hacia la recuperación económica del país y supervisados de manera rigurosa en su ejecución.

Paradójicamente, los que critican la liberación cambiaría por la fuga de capitales que podría ocurrir, son incapaces de un análisis crítico de la colosal fuga de divisas que se produjo durante el control de cambios.

¿La política de libertad cambiaria podrá resolver los problemas económicos del país?

El éxito de la nueva política cambiaria dependerá de un programa económico integral y coherente que contenga, además de la política cambiaria, políticas fiscales, monetarias, de precios, petrolera, de estímulos a la producción, de financiamiento externo, etc. Además, se requiere de solidas políticas sociales y una poderosa ofensiva política. La situación es muy grave y no acepta “varitas mágicas”.

La aplicación de estas políticas requerirá de amplia organización y apoyo popular, así como de una notable eficiencia institucional en su instrumentación.

¿Quién gana y quién pierde con la libertad cambiaria?

Abatir la hiperinflación generaría un importante mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población, disminuiría la transferencia de recursos que se produce a favor de los especuladores. Por su parte, con la recuperación económica se verían especialmente favorecidos los sectores productivos que sustituyen importaciones, así como los exportadores, apuntalando el proceso de sustitución del modelo económico rentista y dependiente por uno productivo y diversificado

Con la eliminación o restricción de la especulación cambiaria se golpea a sectores parasitarios y aquellos que crecen al amparo de la dependencia externa, como los sectores importador, comercial y financiero. Entre los perdedores de este proceso se encuentran también sectores corrompidos de la administración pública.

La reducción del malestar provocado por la crisis establece bases sólidas para la estabilidad social y política. Este golpe de timón económico permitirá la continuidad de la revolución bolivariana.

OVRE

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