Control de Cambio: Justificación de lo Injustificable

Control de Cambio: Justificación de lo Injustificable

Econ. RosauroLeón


Aunque son pocos los economistas que no coinciden en que el control de cambio es la principal piedra de tranca de la economía venezolana y que mientras este persista no hay solución posible para reactivar la producción y derrotar la hiperinflación, estos siguen alimentando la inacción en cuanto a la necesidad de aplicar una política económica seria y coherente, que debe comenzar por sanear precisamente la actual política cambiaria que tanto daño le está haciendo al país.

Los argumentos de estos pocos economistas son muy precarios ya que no se fundamentan en preceptos y principios económicos sino más bien en enunciados políticos. Se limitan a decir que si se desmonta el sistema de control cambiario se agotarían las reservas internacionales y los ingresos futuros de la industria petrolera, pero no dan ninguna explicación del por qué.

Nada más lejos de la realidad, por el contrario este sistema cambiario es el principal responsable de la debacle existente en PDVSA, pues es imposible que ninguna empresa en el mundo pueda sobrevivir generando divisas que tiene que entregar al Banco Central y a fondos para-presupuestarios a una determinada tasa cambiaria (bs. 10 x dólar) y luego tenga que financiar sus gastos de funcionamiento a una tasa superior en hasta 2.000.000%. Ante esta imposibilidad de que la empresa pueda costear sus gastos operativos, el Gobierno recurre a la emisión de dinero inorgánico para financiar los gastos internos de la industria petrolera, y como bien sabemos casi todos los economistas ese dinero sin base productiva genera inflación.

Bastaría con preguntarle a estos colegas por qué si el control de cambios se justifica porque evita la fuga de divisas, no ha podido evitar que se fuguen entre 300 y 500 mil millones de dólares que según varias estimaciones ha sacado el sector privado del país desde el año 2003 hasta la fecha, incluso algunas de estas estimaciones las hacen los mismos que justifican el control cambiario, mientras otras fuentes hablan de hasta 800.000.000.000$ fugados en dicho período.

 La verdad es que el  sistema de control cambiario actual ha significado el mecanismo de captación de renta petrolera más “rentable” y perverso en la historia del país por parte de las empresas transnacionales y funcionarios corruptos. Anteriormente las empresas captaban renta petrolera a través de importaciones baratas que hacía poco competitiva a la industria nacional y desestimulaban la inversión, pero al menos permitían tener abastecido el mercado interno. Ahora las importaciones solo son  una fachada del verdadero negocio que es la “especulación cambiaria”, que consiste en captar dólares controlados baratos y venderlos en un mercado paralelo ilegal con alto porcentaje de diferencial cambiario. Decimos que este mecanismo además de ser muy rentable (podríamos decir que es el mejor negocio del mundo), también resulta perverso porque en las supuestas importaciones ya no importa el precio ni la calidad de los productos y en algunos casos ni siquiera llega la mercancía al país; lo único importante es tener acceso a la divisa subsidiada y para ello se crean diversos mecanismos corruptos, nacionales e internacionales, de centrífugas y lavadoras financieras, que han permitido la fuga de divisas como dijimos al principio, por un orden superior a los 300 mil millones de dólares. Con el agravante que no se garantiza el abastecimiento de bienes en los anaqueles, debido a que los productos que si ingresan al país por estas importaciones subsidiadas, terminan saliendo nuevamente por las fronteras como contrabando de extracción, lo cual también es estimulado por el mismo sistema cambiario que hace que sea más rentable vender esos bienes a precios internacionales en los países fronterizos y así obtener más divisas que luego vuelven al país en el mercado paralelo, generando más inflación, o se quedan en cuentas en el extranjero.

 Este mecanismo solo es posible si existe un tipo de cambio controlado que permite un manejo discrecional en la asignación de divisas y genera las condiciones para que exista un mercado negro especulativo de divisas; resulta obvio que para que exista una tasa paralela primero tiene que existir una tasa oficial controlada, de tal manera que si desaparece la tasa controlada, la tasa que quede establecida ya no sería paralela porque sería la única y sería la resultante de la actividad económica y no de la discrecionalidad y la especulación.

Tenemos entonces que al control cambiario podemos atribuirle la casi quiebra de PDVSA, la fuga de más de 300.000.000.000$, el contrabando de extracción, la existencia de un mercado especulativo de divisas, la emisión de dinero inorgánico y en consecuencia la hiperinflación.

En Venezuela, los agentes económicos y el público tienen expectativas económicas racionales de que el valor de la divisa seguirá aumentando, lo que los lleva a querer adquirir divisas cuanto antes para protegerse de la inflación y no descapitalizarse y mientras persista el control cambiario esta percepción no cambiará porque en las economías de mercado, y más aún en un mercado globalizado, las decisiones económicas se fundamentan bajo los principios de las “expectativas económicas racionales” y del coste de oportunidad.

Que pasaría entonces si se elimina el control cambiario? Lo primero que sucedería sería la sinceración o normalización de la demanda de divisas del país, es decir, volveríamos a la demanda natural de divisas constituida por los importadores tradicionales, los viajeros, los estudiantes venezolanos en el exterior, las remesas de trabajadores extranjeros en el país, la repatriación de dividendos de las inversiones extranjeras, el pago de servicio de la deuda externa y el servicio diplomático. Pero debido al control cambiario, la demanda de divisas en el país es perfectamente inelástica, prácticamente toda la población del país se ha hecho demandante de dólares porque perciben que es la mejor forma de proteger el patrimonio familiar. La divisa y el dinero en general es una mercancía y mientras haya la posibilidad de conseguirla a un precio subsidiado para luego revenderla, quien pueda hacerlo lo hará. Y de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda, mientras más escasa se haga la oferta de esta mercancía (dólar) mayor será su precio (tasa de cambio), pero si baja la demanda el precio disminuirá hasta alcanzar un punto de equilibrio.

Lo otro que sucederá  al eliminar el control cambiario es que aumentará la oferta de divisas en el país, pues mientras exista la prohibición de una libre circulación de divisas, el sector privado y las personas naturales evitarán ofertar sus divisas en el mercado formal legal porque tendrían pérdidas económicas, ya que por un lado perderían la oportunidad de ganar más vendiéndolas en el mercado paralelo (aquí aplica el concepto de Coste de Oportunidad) y por otro lado se ven afectados por la inflación, dado que los precios internos se fijan fundamentalmente tomando como referencia el dólar paralelo, lo que ocasiona que los que decidan fijar sus precios de acuerdo a la tasa oficial se verán afectados por los precios relativos, es decir, sus supuestas ganancias no alcanzarán para comprar los demás productos cuyos precios son fijados a la tasa paralela.

Igualmente, la ley de ilícitos cambiarios funge como una barrera para que los venezolanos con divisas en el extranjero las puedan ingresar al país en condiciones favorables, al ser derogada dicha ley, esas divisas que como dijimos podrían alcanzar una cifra de 800 mil millones de dólares retornarían en gran parte para realizar inversiones en el país. Incluso sería interesante definir un programa especial que otorgue incentivos a los venezolanos que retornen sus divisas para inversiones productivas.

Y por último, al eliminar el control de cambios, la tasa de cambio que hoy priva en el mercado venezolano, disminuirá considerablemente. En principio porque al sincerarse la demanda de divisas esta disminuirá como ya explicamos, y al aumentar la oferta al incorporarse legalmente al mercado las divisas en manos de los privados, la tasa comenzará a reflejar lo que ciertamente suceda en la economía real, ya que por un lado se acabarían los estímulos especulativos y por otro lado, al venderse las divisas del Estado por lo que realmente valen, este tendría suficientes bolívares para financiar su funcionamiento y no tendría razones para seguir emitiendo dinero inorgánico. También se le haría difícil a los sectores que realizan una guerra económica fronteriza desde Colombia, porque desaparecerían los diferenciales cambiarios que estimulan el contrabando. Por supuesto, para esto último también habría que revisar la política de subsidios generalizados a algunos productos de la cesta básica y a la gasolina y sustituirlos por subsidios directos a sectores sociales vulnerables. Además las sanciones económicas que existen sobre Venezuela mermarían su efecto, porque las divisas que el país necesita vendrían del mismo sector privado venezolano y al ordenarse las cuentas del Estado  se reactivaría la producción y se controlaría la inflación, de manera que el objetivo de las sanciones que es caotizar la economía hasta que el país se haga ingobernable, perdería fuerza.

Habrá colegas que digan que es ingenuo pensar que el sector privado sacará sus divisas para producir si se elimina el control cambiario porque ellos son parte de la guerra económica, no tengo dudas que algunos empresarios se han politizado y fanatizado al extremo, pero también estoy seguro que hay muchos empresarios que quieren al país y otros que simplemente quieren ganar dinero legalmente. Estos dos últimos grupos invertirán sus divisas y en todo caso, las condiciones estarán dadas para que los agentes económicos que actúen de acuerdo a las expectativas económicas racionales inviertan en el país y los que no lo hagan perecerán como tales.

Sorprende escuchar a algunos economistas decir que si se elimina el sistema de control cambiario no desaparece el mercado paralelo divisas, yo les preguntaría, sería un mercado paralelo a qué? Resulta evidente que si existe una única tasa en el mercado que se fija por la oferta y la demanda y a la vez deja de existir una oferta subsidiada de divisas, desaparecen las condiciones para la especulación cambiaria. Si se constituye un solo mercado cambiario liberado, como podría hablarse de algo paralelo?

Como sería este único mercado cambiario? Lo primero que debe hacerse es derogar la ley de ilícitos cambiarios y decretar la libre convertibilidad de las divisas en todo el territorio nacional, para ello debe autorizarse a todas las Casas de Cambio y a la banca a realizar operaciones cambiarias. La tasa se fijaría por la oferta y la demanda que reciban los operadores cambiarios a través de un sistema informático integral controlado desde el Banco Central, donde se reflejen todas las operaciones y mediante formulas parametrizadas  se determine la tasa promedio, también podría utilizarse la tecnología blockchain para evitar los ataques cibernéticos y el bloqueo de la banca internacional.

En este Mercado de Divisas Único Liberado (MDUL), al principio no sería recomendable que participe el Estado como oferente, sino más bien las divisas generadas por PDVSA y otras empresas públicas deben destinarse a financiar sus gastos operativos e inversiones, a las importaciones del Gobierno que deben ser restringidas, al pago del servicio de la deuda externa que por cierto debe ser refinanciada, y al servicio diplomático. No obstante, el uso de dichas divisas por parte del sector público también debe hacerse a la tasa que fije el MDUL; esto evitaría la corrupción de los funcionarios públicos que asignan divisas y de los empresarios que se afanan por captar divisas baratas de la renta petrolera y minera, para multiplicarlas en un mercado paralelo y mediante el contrabando de extracción. También se acabaría con la insólita práctica de asignar divisas a las empresas transnacionales y grandes industrias nacionales para sus importaciones de materia prima y maquinarias, más bien a éstas debe obligárseles a traer divisas al país, so pena de revocárseles las licencias para operar; estas empresas deberían ser las principales oferentes del MDUL.

A medida que se vaya regularizando el mercado de divisas en función de la economía real, el Banco Central podría ofertar divisas en el MDUL a fin de provocar disminuciones en la tasa de cambio, o evitar aumentos de esta.

En conclusión, mantener el control de cambios solo profundizaría los problemas económicos de Venezuela, principalmente la caída de la producción y la inflación, ya que el mismo le da vida y justifica la existencia de un mercado paralelo de divisas y por lo tanto es el responsable de generar las condiciones para la especulación cambiaria, el contrabando de extracción, la descapitalización de PDVSA y la emisión de dinero inorgánico. Además la coexistencia de varias tasas de cambio (que han llegado a ser hasta 4 distintas) y los cambios permanentes en el diferencial de las mismas, crean incertidumbre, lo cual dificulta la planificación de la producción, la reposición de inventarios y la formación de los precios; trayendo como consecuencia desinversión, desabastecimiento, acaparamiento, especulación y por ende más inflación.

En tal sentido, cualquier justificación que se diga para mantener el actual sistema de control cambiario en Venezuela, que no tenga que ver con defender los intereses de sus beneficiarios directos, creo que obedecen a los ingenuos buenos deseos de personas que en su legitima lucha contra el capitalismo se niegan a aceptar la realidad, que no es otra que las leyes del mercado no solo existen sino que son inexorables y dominan la economía mundial. La economía venezolana no escapa a esta realidad y lo más razonable es esforzarse por conocerlas bien y tratar de insertarse de la forma más favorable posible, en función de los intereses de las mayorías y el desarrollo de políticas de inclusión social. Se trata de desarrollar un modelo de desarrollo económico y social que pueda neutralizar los efectos perversos de las leyes del mercado, pero que a la vez pueda aprovechar el ingente potencial que estas tienen para generar riquezas y crecimiento económico. Se trata de aprender de las experiencias positivas de otros países que con sus propias particularidades han logrado avanzar en el proyecto socialista de una distribución más justa y equitativa de la Renta Nacional. Se trata de  echar una mirada a experiencias como las de China, Irán o Rusia que han logrado sortear sanciones económicas y más bien se han fortalecido y crecido económica y socialmente; o hasta de países más pequeños  como Bolivia, Ecuador y Nicaragua que también son asediados y asumen el socialismo, no obstante sus economías se mantienen estables, con crecimiento económico y bajos índices de inflación.

OVRE

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