¿Cuál es el Plan?

¿Cuál es el Plan?

Con un proceso continuo de inflación, los gobiernos pueden confiscar, secreta e inadvertidamente,
una parte importante de la riqueza de sus conciudadanos
John Keynes

Un Abismo Muy Profundo

¿Dónde estábamos? ¿Dónde estamos? y ¿A dónde vamos? Podrían ser las preguntas más importantes para Venezuela en estos momentos de precariedad y angustia generalizada; profundos síntomas de desigualdad, informalidad y pobreza empeorarían sino detenemos la caída. El primer paso para contrarrestar la enfermedad que nos aqueja, es reconocer las causas que han provocado el estado actual de la nación, causas que no pretendo enumerar, pero que todos sabemos muy bien cuales son.

Uno de los indicadores principales que nos permite medir la situación económica de un país tiene que ver con la producción de bienes y servicios. Si un país aumenta su producción anualmente, podríamos decir que existe la oportunidad de que la situación social mejore, léase bien, “podría”, ya que el aumento del PIB no es garantía por sí solo de que nos vaya mejor. Pero lo que no va suceder jamás, es un mejoramiento de la cuestión social y económica, si no hay aumento de la producción, en otras palabras, sin un crecimiento del PIB sea nacional o sectorialmente, no habrá mejoras sustanciales.

A partir de 2014 Venezuela pasó de ser la 4ta economía de Latinoamérica a ser la decimosegunda de la región; por detrás de países como Perú, Ecuador, Dominicana, Guatemala, Panamá y Costa Rica. Algunas investigaciones, tomando en cuenta las cifras publicadas por el BCV, refieren que el ingreso per cápita de nuestro país es similar al de 1944; para ese entonces Venezuela era una país atrasado, respecto al mundo desarrollado, pobre y profundamente rural.

La caída ha sido muy profunda, y pareciera que aún no tocamos fondo. Se espera que este año el PIB se contraiga entre 25% y 30% con respecto al año anterior; pero si tomamos en cuenta la caída desde 2014, nuestra economía ha perdido 2/3 de su generación de riqueza. Y con las estimaciones de este 2020 podríamos hablar de una caída de 3/4 su valor, en comparación con el PIB de 2014. Es algo así, como que un hogar percibía hace 6 años unos 100.000 dólares anuales, y para este 2020 sólo recibirá 25.000 dólares y con precios más altos. ¿Hasta dónde seguirá cayendo la economía venezolana?

Detengamos la Hemorragia

Muchos economistas solemos utilizar las terminologías médicas para graficar los fenómenos económicos. Por ejemplo, el economista y médico francés François Quesnay (1694-1774), inventor del famoso Tableau économique, decía que la economía era como el esquema de la circulación sanguínea. La sangre representaría las riquezas y mercancías; mientras que los órganos vitales serían el equivalente de las clases sociales.

Maquiavelo en su obra “El Príncipe” trata de hacer una relación entre la Tisis y la Inflación; “al principio es difícil de reconocer y fácil de curar pero con el pasar del tiempo es fácil de reconocer y difícil de curar”.

Para Keynes el gasto público era semejante los electroshock que pudiera recibir el cuerpo humano ante la pérdida de la respiración.

La economía se estudia como un conjunto orgánico e interrelacionado entre los órganos y el cuerpo humano. En ambas disciplinas (medicina y economía) existe un esquema de estudio para tratar las enfermedades y conseguir las curas.

En el subtítulo anterior hablamos del abismo, y este lo titulamos “paremos la hemorragia”. La enfermedad de Venezuela o del aparato económico de Venezuela sin duda alguna es multifactorial; pero no todo depende de los agentes exógenos, también hay unas condiciones internas que pueden ayudar aliviar esta enfermedad.

Cuando un paciente llega a la emergencia de un hospital lo primero que hay que hacer es estabilizarlo. Los médicos de emergencia suelen tener un protocolo definido para estos casos; toman decisiones de tratamiento basadas en la valoración en tiempo real de los antecedentes del paciente, de los datos físicos y de muchos estudios diagnósticos; incluyendo las múltiples modalidades de imágenes, exámenes de laboratorio, electrocardiogramas, etc.

Los economistas, y sobre todo los economistas del desarrollo, hacemos el diagnóstico verificando los problemas de producción sectorial; los ahorros del país, tales como las reservas internacionales; fondos especiales, activos, cuenta corriente, cuenta capital, entre otras cosas.

También es importante ver la historia médica de nuestra economía. ¿Qué ha pasado en los últimos años, y qué tratamiento se ha venido aplicando? Verificamos variación de precios, inversión, gasto fiscal, salarios y demás remuneraciones, emisión de dinero, balanza comercial, tipo de cambio y demás resultados al cierre de cada año.

Con base a lo anterior debe generarse el protocolo médico o el plan para detener la pérdida de los valores de la salud económica; tomando en cuenta las condiciones actuales, así como las variables endógenas (aquellas que podemos controlar) y las exógenas (las que no podemos controlar).

Las dos principales afecciones que debemos atender urgentemente son la caída de la producción y la hiperinflación. Ambos síntomas tienen que ser tratado mediante la aplicación de un plan coherente de acuerdo a los conocimientos prevaleciente de las ciencias económicas; así como lo hace el médico de acuerdo a los conocimientos prevalecientes de las ciencias de la salud.

Líneas Generales para un Plan de Recuperación

En la parte anterior dijimos que teníamos que atender principalmente los problemas de hiperinflación y de producción. Ambas enfermedades tienen una relación causa y efecto muy estrecha; sin embargo en el caso venezolano otros factores han incidido en que estos síntomas se hayan convertido en afecciones crónicas y muy difíciles de curar.

Los hacedores de políticas, “policy makers”, tienen la responsabilidad histórica de diseñar un plan que contribuya de manera eficaz a la estabilización de la economía venezolana. El plan no puede supeditarse solamente a la variable de las sanciones y a la política que mantiene el gobierno de Estados Unidos contra Venezuela; los policy markers deben explorar las múltiples opciones que existen en el mundo global para salir del bucle en que nos encontramos.

La historia nos dice que una de las peores hiperinflaciones en el mundo fue la de Alemania luego de la I Guerra Mundial, “La República de Weimar”; fenómeno originado por los resultados de la guerra y las sanciones (Reparaciones) aplicadas por los países triunfantes a la nación alemana. Sin embargo, los gobernantes de Weimar no se quedaron en el bucle y aplicaron una política económica que en menos de 4 meses hizo que el país saliera de la hiperinflación.

Plan Económico de la República de Weimar:

  1. Suspensión del crédito al gobierno
  2. Reducción del gasto público y reorganización tributaria
  3. Creación de una nueva moneda
  4. Creación de un nuevo banco emisor (Banco Central)
  5. Nuevo sistema monetario
  6. Apertura de los mercados

Cada uno de los ítems anteriores tenía sub líneas que fueron ejecutadas con precisa severidad; lo que generó grandes tensiones políticas, económicas y sociales. No obstante, “el nuevo plan obtuvo la confianza y el apoyo de la población en virtud de la calidad del diagnóstico inicial y la coherencia de sus decisiones”.

Al plan aplicado se le conoció como “El Plan Dawes”; y logró eliminar la hiperinflación en 103 días; de la mano de un conjunto de funcionarios de alto nivel dirigido por Gustav Streseman.

El plan para Venezuela no debe estar muy alejado de los 6 puntos aplicados en el plan Dawes. Posiblemente necesitaremos algunos otros programas para la recuperación económica; pero es una condición sine qua non, tener los decisores adecuados y que ejecuten las políticas económicas adecuadas tal como paso en Weimar.

Econ. Ingerzon Freites / OVRE

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