ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Año electoral con bloqueo, pandemia, dolarización e hiperinflación

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Año electoral con bloqueo, pandemia, dolarización e hiperinflación

El próximo 6 de diciembre se realizará la votación para elegir a los diputados de la nueva Asamblea Nacional. La elección se llevará a cabo en medio de condiciones políticas sociales y económicas sin precedentes en la historia del país.

Por lo general, en años electorales tiende a crecer el gasto público, la inversión social; y se genera un circuito económico de bienes y servicios. Las campañas de los partidos terminan inyectando recursos que dinamizan la economía. Como norma, la actividad electoral genera impactos positivos económicamente.

Todo indica que este año será la excepción.

Primero que nada Venezuela sufre un feroz bloqueo económico (financiero, tecnológico y comercial); que estrangula cualquier posibilidad de reactivación económica. Imposibilita la importación de materia prima, también de combustible y la adquisición de partes y piezas para la reactivación de PDVSA.

Venezuela se encuentra sin acceso al mercado financiero internacional; y con sanciones al petróleo y a cualquier bien que permita adquirir divisas. Esto obviamente impacta sobre la población en general. Y en ese escenario, tendremos elecciones.

A esto se suma la pandemia mundial por coronavirus, que ya superó el millón de fallecidos en el planeta. En Venezuela, bajo un esquema 7+7, resulta complicada la producción industrial. El comercio y los servicios que hasta marzo experimentaban un crecimiento importante, disminuyeron drásticamente; y se calcula que la caída de la actividad estará por el orden del 37% para el cierre de 2020.

Esta situación impacta directamente en el empleo, la oferta, el abastecimiento y la calidad de los servicios de la economía. Genera malestar. Y forma parte del contexto, en el que habrá elecciones.

Paralelamente enfrentamos un proceso informal y paulatino de dolarización. En gran parte causado por la falta de confianza de los actores económicos en el bolívar; que constantemente pierde valor frente al dólar.

Este proceso comenzó en marzo 2019 a raíz de la crisis eléctrica. Ante la falta de efectivo y de electricidad para pagar por puntos de venta o transferencia; se comenzó a utilizar informalmente el dólar en las transacciones cotidianas. Ya se venía haciendo a nivel empresarial; y a partir de esa coyuntura ha venido tomando más espacio.

En la actualidad mas del 41% del comercio se realiza en dólares; los precios de bienes y servicios se cotizan también en dólares. El gobierno ha flexibilizado la tenencia y ha autorizado al sector financiero a prestar servicios de intercambio de divisas.

Hasta agosto pasado, las captaciones en dólares de la banca nacional fueron un poco más de 725 millones de dólares. Los depósitos en dólares representan actualmente 54% del total de las captaciones de la banca nacional. Además se liberó el tipo de cambio y algunas tasas e impuestos se establecieron en petros; cuyo valor se cotiza en dólares.

Esto sin duda trae incomodidad a gran parte de la población; en especial servidores públicos, jubilados y pensionados, con ingresos en bolívares y sin ajuste alguno por inflación o indexación por el tipo de cambio. Es otra arista de la realidad, en la que tendremos elecciones.

Otro aspecto característico de estos tiempos difíciles que atravesamos es la hiperinflación. En octubre próximo cumple 3 largos años (36 meses), en los que se alcanzará una inflación acumulada de aproximadamente 90.000% (Cálculo del BCV hasta mayo 2020 y estimación propia).

El tipo de cambio sin duda alguna a la vanguardia de la devaluación y en consecuencia de la hiperinflación. Hasta ayer lunes, el tipo de cambio promedio publicado por el BCV fue de 441.193,87 bs/$; mientras que en el mercado paralelo fue de 441.374,92 bs/$.

Para analizar el fenómeno de la hiperinflación en esta coyuntura electoral se enfrentan 2 tesis. La que explica que el aumento de la liquidez genera presión en el tipo de cambio. Y otra sobre la manipulación intencional de actores económicos internos y externos que atacan al bolívar para generar desestabilización y descontento; y así influenciar las preferencias electorales.

Sobre la primera tesis, en días recientes el BCV tomó la medida de liberar o reducir 7 puntos porcentuales del encaje legal bancario. Ahora los bancos deberán depositar en el emisor 93% del saldo semanal de sus captaciones en bolívares; al tiempo que se establece un encaje de 31% para las captaciones en divisas. Esto implica una inyección de liquidez en un mercado con oferta muy escasa de divisas; lo cual podría explicar el aumento en el tipo de cambio de los últimos 10 días.

En cuanto a la otra tesis, estas prácticas no son nuevas ni en la región ni en Venezuela. De hecho, en 2015, año en que se eligió a la AN actual, el país fue sometido a un estado de escasez intencional para influenciar las preferencias del electorado; generando colas que utilizaban para hacer proselitismo. Por ello, no debe descartarse alguna influencia política en la presión que tendrá el tipo de cambio durante los próximos 60 días. Y sí, aún en estas circunstancias, tendremos elecciones.

A pesar de los contratiempos, y de lo particular de este año, los venezolanos acudiremos democrática y pacíficamente a los centros de votación; y elegiremos una nueva Asamblea Nacional. Por lo que el año 2021 representa una oportunidad de recuperación económica; a partir de decisiones políticas y técnicas acertadas, las cuales, nos tocará exigir.

Raúl E. Peñaloza B. | @raulen13 / OVRE

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

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