ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Cerrando ciclos

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Cerrando ciclos

Se aproxima el final del año 2020, y es muy alta la expectativa de cambio positivo para los venezolanos, la esperanza de que el próximo año las cosas sean mejores, ya es un hecho cultural en un país que históricamente se mantiene feliz pese a las dificultades y así lo refleja en todas las encuestas nacionales e internacionales.

Pero más allá de la postura o del pensamiento positivo histórico del venezolano, han ocurrido algunos eventos que promueven esa expectativa.

La reducción de casos de covid-19 en el país y la aplicación de la flexibilización responsable hace entender que los sectores productivos, comerciales y de servicio tendrán un reimpulso durante el próximo año.

En lo internacional tenemos el final de la administración de Donal Trump en la Casa Blanca, y aunque nada indica que la política exterior sufra cambios profundos sobre Venezuela ni el fin del Bloqueo financiero y comercial del país, lo cierto es que se espera al menos un compás de entendimiento, al menos en otros términos, comprendiendo que la política de estrangulamiento de todo un país más allá del profundo daño que ha causado, es un fracaso.

De hecho, en las últimas semanas se ha experimentado un repunte en la comercialización de crudo Venezolano, lo cual permite disminuir los inventarios y aligerar los cuellos de botella que impiden la recuperación de la producción.

Pero sin duda la expectativa más importante se genera en el escenario político interno; la elección de la nueva AN, el pasado 6 de diciembre, cierra el ciclo nefasto de 5 años con un poder legislativo en desacato y desvinculado de los intereses nacionales.

Se termina del fuero legislativo para un grupo de diputados comprometidos con la solicitud de sanciones al país. Y se abre la puerta a la justicia ante la entrega de activos financieros, productivos y estratégicos de la nación a manos extranjeras.

El fin de la actuación de la ANC también fue acordado para diciembre de este año, lo cual supone otro cambio importante para el país de cara al nuevo año 2021.

Quedan pendientes para el próximo año tareas importantes en materia económica, el aumento de la productividad, la recuperación de la producción petrolera, la regularización en el suministro de gasolina, la estabilización en los servicios públicos, la recuperación del poder adquisitivo del salario y el fin de la hiperinflación.

Venezuela viene de experimentar durante los últimos 5 años, una fuerte reducción de su economía, y aunque las expectativas y proyecciones no sugieren una recuperación vertiginosa, todo supone el fin de la caída del PIB, y la posibilidad de la esperada estabilidad.

Para atender esas tareas y procurar la recuperación, será necesario el diseño de un plan integral de estabilización macroeconómica que incluya una estricta política monetaria de la mano con la política cambiaria, una profunda reforma fiscal y el desarrollo sectorial que promueva el crecimiento.

Pero como decía mi abuela: “Deseos no empreñan”. Hace falta TRABAJAR.

Raúl E. Peñaloza B. | @raulen13

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

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