ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Diésel, otra vuelta de tuerca

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Diésel, otra vuelta de tuerca

Cada vez son menos las voces que se atreven a respaldar las acciones ilegales y unilaterales ejercidas por el gobierno de EEUU en contra de Venezuela.

Y es que simplemente es injustificable mantener un bloqueo financiero y comercial contra de todo un país. Agresión que además de estar lejos de cumplir el objetivo manifiesto de provocar la sustitución del gobierno (cambio de régimen) lo que ha ocasionado es profundizar la pobreza y empeorar las condiciones de vida del pueblo venezolano.

La semana pasada, Elliott Abrams, el representante especial del Departamento de Estado para Irán y Venezuela, declaró que EEUU bloqueará los intercambios de diésel por crudo que hace Venezuela: “Estamos tratando de detener la exportación de crudo por parte del régimen de Maduro en Venezuela, y una de las formas de detenerlo es evitar que la gente cambie varios productos por él”, dijo. Luego agregó: “Hemos estado en contacto con aquellos que están involucrados en tales transacciones y hemos encontrado que están dispuestos a cumplir con las sanciones de EEUU”. Esta medida significaría una vuelta de tuerca más en las acciones de asfixia contra la población venezolana.

Desde agosto de 2017 se incrementaron las sanciones financieras a Venezuela y a PDVSA. Y en enero 2019 las sanciones directas a PDVSA. Éstas han acelerado la caída en la producción de petróleo, la disminución de la actividad de refinación; además han reducido el intercambio comercial e importación de repuestos, servicios, mejoradores, gasolina y otros productos necesarios para el funcionamiento de la actividad petrolera. Sin embargo, algunas empresas como Eni (Italia) Repsol (España) y Reliance (India) han conseguido licencias excepcionales de las autoridades estadounidenses para intercambiar diésel por crudo con PDVSA.

De concretar esta nueva amenaza y suspender las licencias, las consecuencias tendrían un importante impacto en diversos sectores del país, afectando directamente las condiciones de vida de las y los venezolanos. PDVSA importa 65% del diésel que se consume en el país, y la reducción en la oferta de ese combustible afectaría sectores como:

• Transporte público: cerca del 85% del TP, que es usado por 80% de la población.
• Transporte de carga pesada: casi la totalidad del transporte de mercancías.
• Generación de energía eléctrica: regiones del occidente del país cuya electricidad depende de combustible para las plantas termoeléctricas.
• Sector privado: centros comerciales, hoteles, industria, restaurantes que ante las fallas del sistema eléctrico utilizan plantas eléctricas para la generación alternativa de electricidad.
• Hospitales y centros de salud: como sistema alternativo poseen plantas eléctricas, incluso algunas recibidas de organismos internacionales.
• Sector agrícola: en la producción y distribución de alimentos (tractores, plantas eléctricas, sistemas de riego y transporte).

Otro aspecto importante de analizar. Actualmente lo que PDVSA destina al intercambio de diésel por crudo representa el 70% de la producción de petróleo; con él paga la factura de dicha importación. Así que la medida de EEUU tendría un impacto directo en el funcionamiento de PDVSA; que tiene un limitado mercado donde colocar su ya reducida producción. Detener los flujos de salida podría ocasionar la caída total de la producción.

El impacto en la actividad económica sería de proporciones incalculables, para una economía cuyo tamaño se ha reducido al mínimo de subsistencia. Agravaría la caída del PIB en este 2020; en una economía que busca estabilizarse luego del impacto generado por la pandemia, la caída del ingreso petrolero y la hiperinflación.

Sería tan peligroso para la población venezolana un bloqueo a la importación de diésel, que no solamente las empresas petroleras y las autoridades del país denuncian y se oponen a esta medida. Sectores académicos, técnicos, organizaciones de DDHH, dentro y fuera del país, inclusive opositores al gobierno, se han sumado a las voces que denuncian lo absurdo y desproporcionado de tal imposición. Más de un centenar de organizaciones han advertido que si EEUU prohíbe a las empresas petroleras exportar diésel a Venezuela, las personas con menos recursos serían las más afectadas.

Está más que demostrado que dichas medidas coercitivas no tienen eficiencia alguna en relación con los objetivos esgrimidos. Afectan a la población en general y a los más pobres en particular; y representan una violación sistemática de los DDHH de una población a la cual hipócritamente argumentan proteger. De modo que esas declaraciones pudieran tener como objetivo influenciar de alguna forma las preferencias electorales del voto latino en el marco de la campaña electoral presidencial de EEUU. Y de concretarse la medida, el objetivo sería generar mayor malestar en la población venezolana de cara a influenciar las preferencias electorales de las y los venezolanos, quienes el próximo 6 de diciembre elegiremos una nueva Asamblea Nacional.

En todo caso, como pueblo debemos prepararnos y organizarnos para enfrentar éstas y otras hostilidades que sin duda nos afectarán, además de insistir en dirimir nuestras diferencias en el marco de la constitución, la paz y la democracia.

Raúl E. Peñaloza B. | @raulen13

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

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