ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Más y más democracia

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Más y más democracia

La democracia burguesa está diseñada sobre un andamiaje que le permite a las clases dominantes suficiente margen de maniobra para controlar las estructuras del poder; elija el pueblo lo que elija, siempre tendrá el control y el poder. Cuando algo se sale de los parámetros, entonces recurren a sus medios de comunicación, manipulaciones, matrices de opinión, para socavar la base de apoyo del gobierno “incómodo”; lo cambian y todo regresa al control.

Si con eso no es suficiente, van a otra fase; las estructuras económicas, productivas, comerciales y financieras ponen su granito de arena con inflación, escasez, un toquecito al desempleo y listo. Con esos nuevos elementos, no hay pueblo que no se arrepienta; se vuelve a elegir y todo controlado por varias décadas.

Cuando eso tampoco funciona, entonces utilizan las fuerzas armadas; los poderes fácticos con su monopolio de la fuerza. Resetean el sistema y, tras represión y violencia, logran poner las cosas en su lugar para que todo siga igual; es decir, bajo el control de las clases dominantes.

Así ha funcionado este “exitoso” sistema político por los últimos siglos. América Latina es ejemplo de ello y Venezuela no es la excepción, ¿o si?

Resulta que en Venezuela, con elecciones libres y democráticas, el pueblo haciendo ejercicio pleno de su soberanía, ha elegido una vez tras otra durante los últimos 22 años. Pero la burguesía no ha logrado retomar el poder político; a pesar de todas las estrategias conocidas y otras más agresivas y hasta criminales en contra de la población.

En las últimas elecciones parlamentarias (2015), los partidos de oposición lograron una importante mayoría; sin embargo, desperdiciaron tan valioso capital político y tuvieron una muy deficiente gestión parlamentaria. Llevaron a la Asamblea Nacional a permanecer en desacato el 90% del periodo para la cual fue electa.

Así llegamos a 2020 y el CNE convocó para el domingo 6 de diciembre la votación correspondiente a este año, a fin de elegir los nuevos diputados a la Asamblea Nacional. Esto representa la oportunidad de que el país vuelva a tener un poder legislativo que haga su trabajo y cumpla sus responsabilidades constitucionales.

Según el cronograma del CNE, el día de ayer comenzó el periodo de postulación de candidatos al parlamento. Hasta ahora, un total de 25 partidos políticos nacionales y más de 40 organizaciones regionales han ratificado su participación en los comicios. Y no es para menos; pues la razón de ser de un partido político no es otra que la de organizar a la población para la toma y mantenimiento del poder por vía electoral.

Para esta elección hay algunas novedades que estimularán la participación. Primero la ampliación de curules, de 166 diputados a 277. Esta diferencia, más allá de las consideraciones jurídicas, logísticas o de funcionamiento, es sin duda un estímulo importante para participar; tomando en cuenta que permite incorporar a cuadros y liderazgos emergentes a la competencia directa por un puesto en el parlamento nacional.

Pero lo que sin duda representa el más importante cambio es en la proporcionalidad. Este nuevo equilibrio tiene como principio lograr la proporcionalidad entre el voto lista y el voto nominal. La nueva representación ante la Asamblea Nacional reflejará 52% de votación nominal y 48% de voto lista. Esta modificación devuelve la posibilidad de que alcancen a llegar al parlamento representantes de las minorías electorales.

Otra ventaja de la nueva fórmula es que busca reducir la distorsión que subyace bajo la proporcionalidad favorable al voto nominal. Y es que antes, la opción con la mayoría de los votos no obtenía la mayoría de los puestos sino todos; lo cual no era un reflejo real de la voluntad del electorado.

Romper con el nuevo “bipartidismo”, tejido en torno a los bloques o alianzas electorales, es sano para la democracia participativa y protagónica, plasmada en la constitución; que sigue presentando resistencia a la imposición de la democracia burguesa. Más allá de los esfuerzos de los grandes bloques electorales en mantener la polarización; es positivo el surgimiento de nuevas alianzas y grupos de partidos que propongan a la población otras alternativas electorales.

En los próximos meses, y mientras transcurre el cronograma electoral, serán muchos los obstáculos que se presentarán en esta particular elección. El conflicto interno de los partidos de oposición, las condiciones generales de una campaña electoral en medio de la pandemia, los esfuerzos externos para boicotear el proceso y, sobre todo, la resistencia que presenta la burguesía a seguir perdiendo el juego, planteado con sus propias reglas. Le toca al pueblo resistir y procurar más y más democracia.

Raúl Peñaloza -Ciudad Caracas / OVRE

 

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *