ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Nada sencillo

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Nada sencillo

Recuerdo hace algunos años cuando a unas cuantas monedas o billetes de baja denominación, 5 o 10 bolívares se les llamaba coloquialmente sencillo. ¿No tienes más sencillo? Era la pregunta de cualquier comerciante cuando le pagabas con un billete de alta denominación.

Las moneditas eran para pagar el pasaje, y los “vueltos” en monedas que quedaban al hacer un “mandado” (compras por encargo de algún mayor) podían ir a un fondo de ahorros llamado alcancía; gracias por la “propina” señora, dábamos por respuesta, era muy sencillo.

Pero eso quedó en el pasado, y las últimas monedas acuñadas en 2018 circularon apenas unos meses. Ya son un recuerdo y no suenan en los bolsillos al caminar y a nadie se le cae el sencillo al piso.

La hiperinflación que padece la economía desde hace 3 años ha destruido el nuevo cono monetario casi en su totalidad. De los billetes de Bs 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500, no queda ni rastro. Y a pesar de que según las datas del Banco Central de Venezuela (BCV), 3 mil millones de piezas de estas denominaciones se encuentran en circulación, la verdad es que no hay producto en el mercado que tenga un valor que pueda pagarse con esos billetes, y si reúnes suficientes billetes para pagar algún producto, simplemente no son aceptados.

Luego vino un importante salto en el cono monetario a denominaciones de Bs 10 mil, 20 mil y 50 mil; billetes que comenzaron a circular en julio del año pasado, los cuales aún se pueden conseguir con un poco de esfuerzo. Estos 3 billetes son los de mayor denominación del cono monetario actual y son lo que podríamos denominar sencillo. El billete con más valor (el de Bs 50 mil) equivale a menos de 10 centavos de dólar (*).

En este contexto en el que la oferta monetaria ha aumentado 445%, la emisión de dinero en físico se ha paralizado desde mayo de 2020, y la mayor parte del efectivo correspondiente a los billetes de baja denominación del cono monetario dejó de utilizarse, cada vez se cuenta con menos dinero en efectivo circulando en la economía.

A pesar de que desde la década de los 70 la economía Venezolana es inflacionaria, históricamente ha mantenido un promedio de 10% de dinero en efectivo de toda la masa monetaria; llegando a alcanzar máximos hasta de 13%. Durante la crisis por falta de efectivo vivida en 2017, ese porcentaje se ubicó en 4%. Y durante los años 2018 y 2019 ese porcentaje promedió 7,5%.

Según la última publicación de emisión de billetes por parte del BCV el dinero en efectivo representaba el 5% de total de la liquidez; y tomando en cuenta los recientes aumentos de liquidez y la salida de circulación de las denominaciones más bajas, se estima que en la actualidad el dinero en efectivo ronda el 2%; lo cual supone el nivel más bajo de efectivo de la historia.

Para compensar la ausencia de dinero en efectivo, los actores económicos recurren a varias alternativas, el redondeo de precios, las ventas condicionadas a cantidad, cobro directo en divisa y pagos electrónicos. Este último es el más común, pero siempre sujeto a la conexión a internet, el servicio eléctrico y contar con el plástico.

Según un comunicado publicado por la Asociación Bancaria de Venezuela, desde el año pasado (2019), el 98% de los pagos en bolívares se realiza de forma electrónica; porcentaje que se ha incrementado a partir de las medidas de cuarentena adoptadas por la pandemia del covid-19.

En el mismo comunicado, este gremio financiero informa sobre el crecimiento que ha tenido la utilización de pago móvil interbancario como medio de pago, el cual pasó de 0,2% de las transacciones bancarias en 2017 a 13,1% en 2019. Durante 2020 se ha incrementado el uso de esta forma de pago telefónico, a partir del aumento del comercio electrónico por motivos de la pandemia y de la ampliación de los montos permitidos, que alcanzan los 20 millones diarios, equivalente a 30 dólares (*) aproximadamente.

Si tomamos en cuenta que casi la mitad de las operaciones comerciales en el país se realizan en dólares, y que el volumen de dólares circulantes en la economía equivale a 4 veces la liquidez de bolívares (*) disponibles, definitivamente el dinero en efectivo carece absolutamente de relevancia y representa mucho menos del 1% de las operaciones comerciales realizadas en el país.

El poco dinero en efectivo que circula, no es sencillo conseguirlo. Luego de largas colas para acceder al banco, que funciona en horarios especiales, con personal reducido, en la semana flexible dentro del plan 7+7, y entregando cantidades reguladas, este solamente ha quedado destinado para pagar el pasaje en el transporte público.

Por el momento, esta tendencia se mantendrá. La inflación continúa en tendencia alcista y la posibilidad de una ampliación del cono monetario con billetes de mayor denominación está presente, pero de no corregirse la inflación, correría el mismo destino de los anteriores billetes, generando gastos ineficientes a la nación. Esperemos el próximo año a que la aplicación de otras medidas generen un poco de estabilidad cambiaria y pueda circular nuevamente algo de dinero en efectivo.

Por ahora, para dejar una propina ya no se deja el sencillo. Así que ponga a tono su pago móvil, porque no hay efectivo, y el parquero del centro, el muchacho que empaqueta en el supermercado, o el que le hace un “mandado”, como mínimo le pedirá 1 dólar. Y eso no está NADA SENCILLO.

Raúl E Peñaloza B. | @raulen13

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

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