ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Que comience el ciclo

ECONOMÍA DE LO COTIDIANO | Que comience el ciclo

Nueva normalidad, ponte la mascarilla, tele trabajo, pandemia, la vacuna, las sanciones, llegó el coronavirus, no hay gasolina ¿En cuánto está el dólar hoy? Casos comunitarios, “no chico son importados”, ¿MÁS SANCIONES CONTRA VENEZUELA? El hambre no es Ad Hoc. En diciembre son las elecciones… En estos temas, más uno que otro chistecito (video, meme o tik tok), centramos los venezolanos la mayoría de nuestras conversaciones y discusiones. Mientras pasan los días y los espacios para maniobrar la crisis se recortan cada vez más para… todos.

Desde el punto de vista más macro, internacional, las grandes empresas y corporaciones están entrando en quiebra, los gobiernos implementan inmensos auxilios financieros, se diseñan políticas de renta universal para la población más vulnerable, la economía entra en contracción y seguimos sin saber hasta donde.

En particular para Venezuela hay algunas diferencias, pues nuestra crisis no es de 4 meses de pandemia, sino 4 años de contracción, producción petrolera, disminución de los ingresos, caída sostenida el PIB. Nuestras variables sufrieron una reducción sin precedentes, nuestra economía disminuyó de tamaño a 20% de lo que llegó a ser, cumpliéndose así el viejo dicho, “mientras más alto vuela más fuerte será la caída”.

Si lo vemos desde el punto de vista doméstico, no hace falta mayor descripción ni diagnóstico. Todos en mayor o menor medida hemos lidiado con la caída de internet, el tobito de agua, la bombona de gas vacía, o la cola de la gasolina, sin relleno pa’ la arepa; hemos despedido a un familiar o amigo, les hemos recibido de regreso; ganamos en bolívares pero nos cobran en dólares, la hiperinflación. Y una larga lista de tropiezos que no hace falta recordar, porque mejor aprovecho el tiempo y sigo escribiendo antes de que se vaya la luz.

Ahora bien, la situación es compleja y no debemos quedarnos viéndonos el ombligo, creyendo que estamos peor que cualquiera, no. La crisis es general, no es exclusividad nuestra. La pandemia aceleró en el mundo la crisis sistémica que ya nosotros sufríamos, pero eso tampoco es consuelo; no es tiempo de cruzarnos de brazos, necesitamos avanzar, y recuperarnos.

En este complejo ecosistema que describo, de lo doméstico hasta lo internacional, se están desarrollando en simultáneo varios ciclos y se encuentran en diferentes fases. Además surgen pequeños ciclos dentro de ciclos más grandes y complejos.

En términos básicos, las fases de un ciclo económico ocurren en orden hasta que culmina la fase final y el ciclo comienza de nuevo. Cada ciclo pasa por periodos de auge, recesión, depresión, recuperación, expansión hasta llegar nuevamente al auge ¿Dónde cree Ud. que estamos? (Ver gráfico) ¿Qué cree Ud. que viene ahora?

Por lo general es difícil identificar en qué punto de la fase se encuentra una economía; y tendemos erradamente a creer que la fase en la que estamos apenas comienza. Algo así como una ilusión de esperar lo más extremo; en los periodos de auge y expansión, nadie piensa que van a terminar… estaremos bien por siempre.

En Venezuela ya hemos vivido muchas veces esta borrachera; desde el “ta’ barato dame dos” de los años 80 hasta el reciente “raspacupismo” y las compras en Panamá. En medio de la euforia, nadie piensa que eso tiene fin. Igual pasa con las recesiones y depresiones económicas, la idea de que no hay salida, de que estaremos cada vez peor, paraliza; sin entender que sólo se trata de una etapa más y que las crisis tampoco son eternas.

El capitalista si tiene claro esta característica del sistema, y cuando no provoca la crisis, igual la aprovecha; las crisis son reacomodos del sistema, por lo general la usa para justificar despidos, desplazar competencia, comprar activos que bajan de precio, pedir reducción de impuestos y créditos blandos a los gobiernos. Es decir, concentrar más poder de mercado y acumular más capital.

Para el ciudadano común es más complicado. Como siempre el trabajador lleva sobre sus hombros el peso de las crisis; aumenta el desempleo, en consecuencia corremos el riesgo de aceptar condiciones desfavorables o tomar decisiones electorales contraproducentes.

La crisis de la economía venezolana es compleja, con causas multifactoriales, y como ya hemos descrito otras veces con una dimensión estructural. Por lo tanto, la recuperación no tiene soluciones sencillas, únicas o mágicas, la solución pasa por propuestas múltiples también, con el concurso de TODOS los sectores, más allá de las diferencias políticas o ideológicas.

Estamos obligados a exigir el diseño y la aplicación de políticas económicas claras, para fomentar el desarrollo sectorial, y así aprovechar el rebote de la economía global que se viene. Hay que asumir la ausencia de renta petrolera como factor dinamizador y comprometernos con el trabajo productivo, EXIGIENDO SALARIOS JUSTOS, para poner fin a la fase de depresión económica en la que nos encontramos y comenzar un nuevo ciclo, quizá más lento, pero más sostenible.

Debemos dejar los lamentos y procurar los cambios, con creatividad, resiliencia, solidaridad y conciencia.

No se me ha olvidado la pandemia, ni la ineficiencia, ni la corrupción, ni el bloqueo, ni las sanciones, ni la hiperinflación, simplemente entiendo que también son variables transitorias, y que debemos estar preparados porque también tendrán su fin.

Raúl E. Peñaloza B. | @raulen13 – Ciudad Caracas / OVRE

La columna Economía de lo cotidiano se publica todos los martes en Ciudad Caracas

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