Economista Rosauro León: La congelación de precios hay que analizarla minuciosamente

Economista Rosauro León: La congelación de precios hay que analizarla minuciosamente

En entrevista para Ovre, el economista y ex superintendente antimonopolio, Rosauro León explico que ante el proceso inflacionario que sufre el país se ha hecho menester aumentar los sueldos y salarios de los trabajadores, no obstante, la respuesta por parte de los empresarios ha sido aumentar desproporcionadamente los precios de todos los bienes y servicios de la economía, acelerando aún más la inflación. Dicha situación no tiene asidero en las leyes económicas, ya que los aumentos de precios que estamos viendo, superan abismalmente la proporción real del impacto de los aumentos salariales en la estructura de costos de los productos.

Ante el debate público  sobre la necesidad de que el Gobierno decrete una congelación general de los precios de todos los productos que circulan en el país, nos explica que esta propuesta puede parecer a primera vista una solución al problema, pero hay que analizarla minuciosamente porque podría resultar un remedio peor que la enfermedad.

Solo por poco tiempo.

Si bien en el muy corto plazo una congelación de precios puede detener la inflación, a mediano plazo  la espiral inflacionaria seria mucho mayor que la actual. Esto debido a que al congelar los precios muchos empresarios dejaran de producir, o buscaran colocar su producción mediante el contrabando de extracción o las exportaciones. Esta conducta se debe no solo a que los empresarios tendrán la sensación de que sus ganancias se reducirán, sino además porque la mayor parte de la producción en el país tiene un alto componente de materia prima, maquinarias, equipos y repuestos  importados, que a un tipo de cambio tan volátil muy pronto sus costos medios serian mayores a sus ingresos marginales y estarían produciendo a pérdida. En consecuencia se reducirá la oferta nacional lo cual traerá más inflación real, porque al disminuir la oferta y mantenerse la demanda suben los precios de acuerdo a las leyes de la economía; en conclusión a mediano plazo habrá mayor inflación y mayor escases.

No obstante, resulta imperativo tomar algunas medidas que puedan combatir la especulación y el acaparamiento que tanto daño está ocasionando a la población venezolana. A tal respecto, aunque no sea conveniente para la economía una congelación general de precios, si puede resultar favorable la congelación de precios de algunos productos por un tiempo determinado. Más allá de los productos que aún mantienen sus precios regulados y que anteriormente he recomendado desmontar dichas regulaciones, “creo que es un buen momento para sustituir el actual mecanismo de regulación por uno que permita congelar los precios de un grupo de productos de los sectores alimentos y medicinas por un corto período de tiempo que puede ser de dos o tres meses” y luego liberarlos todos incluidos los que ahora están regulados, pero manteniendo un estricto monitoreo que lleve a una nueva congelación si los empresarios insisten en colocar precios especulativos.

Congelar 200 productos

Concretamente, se podría congelar por dos meses un grupo de 100 a 200 productos entre los alimentos y medicamentos que tengan mayor rotación, es decir los de mayor consumo, simultáneamente obligar a los productores e importadores de tales bienes a declarar sus estructuras de costos a la SUNDDE, quien a su vez corroborará que se estén cumpliendo los márgenes de ganancia establecidos en la ley de costos y precios justos. Una vez cumplido el período de congelación, los empresarios podrán hacer ajustes de precios de los productos en cuestión, pero notificando los mismos a la SUNDDE que seguirá monitoreando la estructura de costos y propondrá al Ejecutivo Nacional volver a congelar los precios de aquellos productos donde se detecten prácticas especulativas.

Aprovechar la concentración de mercado

 Los productos susceptibles de que sus precios puedan ser congelados deben ser seleccionados de aquellos sectores donde exista mayor concentración económica y no se den las condiciones para una competencia efectiva entre los empresarios. Esto debido a que en los sectores con mayor concentración económica existen empresas monopólicas u oligopólicas con un gran poder de mercado que les permite imponer precios y hasta controlar la oferta del mercado, razón por la cual el monitoreo no debe realizarse sólo a los precios sino también a la cantidad de producción y su distribución a fin de evitar el acaparamiento y la reducción injustificada de la producción. Esto debe ser acompañado con medidas que promuevan la competencia económica sana y se incorporen más agentes económicos al mercado, libres de barreras de entrada y prácticas monopólicas y anticompetitivas.

Clima de mayor confianza

 Estas medidas permitirían que el gobierno nacional pueda mantener un control sobre los precios de los productos básicos de mayor necesidad y los de mayor consumo, evitando una espiral inflacionaria producto de la especulación por la guerra económica, pero a la vez permitirá generar un clima de mayor confianza para la producción y las nuevas inversiones, ya que se rompería con el esquema rígido de control de precios indefinido que genera expectativas económicas racionales negativas y se estaría conformando un sistema de monitoreo de precios concertado que afectaría solamente a los empresarios que persistan en una conducta incorrecta, contraria a los intereses de la sociedad y al objetivo de sanear y equilibrar la economía nacional, sin perjuicio de que las conductas violatorias del ordenamiento jurídico en materia económica acarrean debidas sanciones.

Ovre

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