El consumo y el control de precios: Armas de doble filo – Yacarlys Arienta

El consumo y el control de precios: Armas de doble filo – Yacarlys Arienta

Tips:

  • Mientras el Estado regula bienes y servicios básicos, la contrarrevolución idea herramientas para evitar esos controles acaparando, revendiendo por otros medios con porcentajes exorbitantes de ganancias y fugando nuestros alimentos y otros productos a países vecinos.
  • El Plan de la Patria establece el logro de la soberanía alimentaria, pero ello no se consolida bajo el yugo de las importaciones.
  • Un subsidio regresivo es aquel que favorece a los que más tienen, como el caso de los subsidios a los recur

Desde la ciencia económica el consumo es definido como la parte de la renta que destinan los hogares para la adquisición de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, existe además el consumo del sector público que es denominado Gasto que, junto a la Inversión más la diferencia entre exportaciones e importaciones dan como resultado el indicador más usado para medir el crecimiento económico de un país: El Producto Interno Bruto (PIB)

PIB= Consumo + Gasto + Inversión + (Exportaciones – Importaciones)

Asimismo, el control de precios implica la intervención del Estado como una política para contener inflación a la vez que evita las elevadas tasas de retorno a las empresas privadas.

Actualmente contamos con una larga lista de productos que son objeto de regulación de precios que van desde alimentos hasta productos de limpieza e higiene personal y servicios básicos; todo ello en aras de garantizar los derechos  socioeeconómicos de la población, amparados además por una Ley de Precios Justos que le otorga un marco legal a la protección del consumidor.

Regular implica asumir que la armonía entre la oferta y la demanda no se logra por la operación de una “mano invisible” que ajusta los precios y permite una asignación óptima de bienes y recursos y, por tanto, se necesitan normas e incentivos para corregir su funcionamiento. Pero regular el mercado de bienes y servicios esenciales no implica solamente resolver el problema del acceso a los mismos, se necesita además garantizar la seguridad, la calidad y disponibilidad de esos productos.

Pero, ¿cómo puede establecerse una política de precios que sea equitativa en la medida de lo posible pero sobre todo beneficiosa para la población en general y no para favorecer al gran capital? Para ello, es necesario influir en los patrones de consumo que generalmente están subordinados a los intereses capitalistas, que a través de los grandes medios de comunicación imponen modelos de conducta a seguir y tristemente son acatadas por los espectadores cuya publicidad crea una necesidad ficticia de tal o cual producto.

Se nos ha convertido en una especie de “zombis” tras la satisfacción de necesidades reales o irreales, y esto aunado a la incesante guerra económica crea una especie de neurosis o histeria en los individuos. Reflexionemos, ¿no se han fijado que aun con la escasez, acaparamiento y contrabando de ciertos productos, la publicidad de los mismos no cesa? Eso reafirma como un sistema cruel llamado Capitalismo nos somete a través del consumo, y que sólo en socialismo será posible romper esas cadenas a través del incentivo de un consumo originario, amigable con el ambiente y saludable para nuestro organismo.

Hoy día, 3 de cada 10 venezolanos padecen obesidad y eso no se revierte manteniendo un control de precios sobre las  harinas, pastas, pan blanco y azúcares. El sistema alternativo que pregonamos desde la revolución debe no solo garantizar el acceso a los alimentos sino promover un estilo de vida saludable.

En mi profunda inquietud siempre me pregunto:

¿Por qué se regula el azúcar, el aceite, la harina de maíz, la pasta?

¿Dónde queda el incentivo del consumo de frutas, verduras, hortalizas, tubérculos? (Que cada día están más caros por cierto)

¿Por qué se regula el papel higiénico, que es responsable de la desaparición de tantos árboles?

¿Por qué tenemos una gasolina tan barata que incentiva el contrabando de extracción y nos aísla de prácticas saludables como caminar o andar en bicicleta?

Muchos de los productos regulados, además están subsidiados, ya sea a través de la producción o del consumo, lo que ocasiona además el desangre de la economía venezolana, y peor aún si esos subsidios son regresivos. Además si no se actualizan con regularidad los precios para que se ajusten a la realidad económica los ingresos al fisco por concepto de impuestos también se ven afectados.

Por otra parte, muchos productos regulados son importados, porque no hay incentivo a la producción nacional; y nuestras reservas internacionales se vacían con un dólar barato (6,30 Bs/$) que se le asigna a grandes corporaciones de alimentos y de medicinas que se constituyen como monopolios en áreas estratégicas y exterminan a pequeñas y medianas empresas que si tienen intereses en un desarrollo endógeno.

Es por ello que La Revolución Bolivariana debe ser tajante con la defensa de los derechos de las mayorías y con las luchas conquistadas, pero a la vez divulgar a viva voz la necesidad de la superación de la conciencia para evitar la reproducción del capital y la herencia de sus vicios.

Por: Econ. Yacarlys Arienta

@YacarlysArienta

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