El TIEMPO: RECURSO ESCASO NO RENOVABLE, QUE NO SATISFACE NECESIDADES ILIMITADAS  por: Econ. Yacarlys Arienta

El TIEMPO: RECURSO ESCASO NO RENOVABLE, QUE NO SATISFACE NECESIDADES ILIMITADAS por: Econ. Yacarlys Arienta

Cuando se estudia economía, el primer concepto que estudiamos es que la economía es “Una ciencia social que debe asignar eficientemente recursos escasos para satisfacer necesidades que son ilimitadas”, y de allí parte el título del artículo de hoy.

Pero, ¿qué tiene que ver el tiempo con la economía de lo cotidiano? El tiempo es una variable fundamental, empleada en todos los modelos económicos,  incluso la política económica se diseña según series temporales: corto plazo y largo plazo, se utiliza para estudiar series de tiempo pasadas o predecir el comportamiento de alguna variable en determinado tiempo.

En consecuencia, el tiempo como recurso escaso se refiere a aquel necesario para resolver un problema económico específico, el cual tiene un componente fijo dado por dicha problemática a resolver o fenómeno a estudiar y otro componente variable que contiene la capacidad del agente económico.

En los últimos dos (2) años la economía venezolana ha sido víctima de ataques sistemáticos, que afectan principalmente a los estratos más vulnerables: guerra cambiaria, escasez, desabastecimiento, especulación, contrabando de extracción y un sinfín de problemas que derivan en la disminución del poder adquisitivo del venezolano y en la calidad de vida.

La realidad concreta que atraviesa la economía venezolana, denominada crisis por algunos “expertos”,  posee características antagónicas a las que generalmente definen ese concepto. Las crisis económicas estigmatizadas desde la Gran Depresión de 1929 se caracterizan por sobreproducción, bajos salarios, desempleo ya que las empresas no pueden cubrir sus costos de operación; y no tienen mercado cuya demanda  pueda absorber los excedentes de producción. Por otra parte están las crisis financieras como la vivida en los años 2008-2009 donde se vio afectado el sector bancario y los gobiernos se preocuparon por salvar a las entidades de inversión y no procuraron el bienestar de sus ciudadanos, asi fue q “Rescataron a los bancos para salvar su sistema”.

Desde la diagnosis, a “nuestra crisis”, (y sí, digo “nuestra”, porque es particular, porque no tiene semejanzas con otros países, ni siquiera con los más cercanos), la podemos identificar como principal causa al rentismo petrolero, que conlleva de inmediato a depender en la totalidad de las fluctuaciones del mercado mundial, además, de esa primera se deriva la falta de producción de otros sectores primarios y secundarios, un sector terciario extendido e improductivo, importaciones de alimentos porque la producción interna no satisface la demanda, exportación también de materias primas pero se importan los productos terminados, un cuento de nunca acabar que no se ha podido resolver pero que la incesante guerra contra la Revolución Bolivariana termina agravando la situación.

Por su parte, nuestra crisis tiene otras diferencias marcadas con las de otros países, porque mientras en España (por ejemplo) los anaqueles están llenos pero la gente no tiene para comprar y a sus ciudadanos los expulsan de sus hogares por ejecuciones de los tribunales, en Venezuela es necesario resaltar que a pesar de la situación actual de desabastecimiento y especulación, el Estado sigue amparando al pueblo con reivindicaciones sociales como otorgamiento de viviendas, empleos dignos, aumento sostenido del salario mínimo a la par de otorgamiento de bonos alimenticios, pensiones en ascenso, seguridad ciudadana con los operativos de liberación (OLP), ampliación del sistema de transporte público, proveedurías de repuestos, vialidad, misiones, etc.

Pero (siempre hay un pero), el tiempo, retomo, es un recurso escaso porque si no se toman medidas pertinentes, según la importancia de los problemas a resolver, estos se van haciendo más resistentes y se crean monstruos casi imposibles de vencer.

No podemos dudar ni un segundo de la existencia de la llamada “Guerra económica”, concientes de quienes son creadores e intereses,  pero a los venezolanos de a pie, a los no intelectuales, ya nos parece “trillado” ese concepto cuando nos encontramos entrampados y no hay defensa efectiva que nos libre de la misma; la hora de hacer mercado se vuelve indignante no sólo por ver anaqueles vacíos e interminables colas, sino que los productos que si hay ya no son accesibles para todo público por sus altos precios. Decía un gran amigo mío: “¿Será que los pobres ya no tenemos derecho a comer jamón y queso?, un kilogramo de jamón sobrepasa los dos mil bolívares y el queso amarillo cuatro mil”.

Desde hace dos años se han publicado varios convenios cambiarios, donde se mantiene un tipo de cambio a dólar subsidiado de 6,30 Bs. para sectores priorizados como alimentos y salud  que se consume el 60% de las divisas , otro dólar subsidiado (12 Bs en promedio) que se lleva el 25% y que es el más ocioso de todos, porque de allí nacen los raspacupos, las remesas fraudulentas, los estudios en el exterior de cursitos de inglés y los productos de lujos como teléfonosyelectrodomésticos inteligentes, etc; y por último un dólar de 200 Bs cuya oferta es insignificante; en fin, tres tipos de cambio que son insostenibles.

El tiempo es un recurso escaso, sólo debemos actuar oportunamente con verdadera eficiencia para satisfacer las necesidades prioritarias y resaltar la conciencia revolucionaria por encima de las dificultades a vencer.

MONEDITAS:

La maquinaria económica del Gobierno Bolivariano debe tener voz, porque el silencio solo crea lo que en economía llamamos “expectativas racional es” y de allí derivan males como el aumento de precios aún sin tomar medidas oficiales, y una vez que se toman vuelven a aumentar. Esto es lo que ha ocurrido con los precios del pasaje que llevan más de tres incrementos desde que se emprendió la discusión sobre la posibilidad del aumento del precio de la gasolina y aún la medida no se materializa a pesar que el pueblo venezolano en su conjunto está de acuerdo con la eliminación de este subsidio, lo cual mejoraría no sólo la situación financiera de PDVSA para cumplir con sus compromisos de pago de sueldos y salarios al personal y saldar la deuda con  proveedores, sino que los excedentes se reinvertirían en más beneficios sociales para todos los venezolanos.

Por: Econ. Yacarlys Arienta

@YacarlysArienta

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