La caída de precios de petróleo ¿Un revés o una bendición para las renovables?

La caída de precios de petróleo ¿Un revés o una bendición para las renovables?

Algunas señales recientes en el mercado muestran una correlación entre bajos precios del petróleo e impactos negativos en la industria de las renovables. El ejemplo más claro se ha presentado en los últimos meses con empresas fabricantes de tecnología solar, en países como Estados Unidos o China, cuyas acciones han perdido valor en bolsa al mismo ritmo que las acciones de empresas petroleras. El índice Bloomberg Intelligence Global Large Solar, que reúne a 21 compañías del sector, ha caído más de 40% desde mediados de junio de 2014, mientras que los tres fabricantes chinos más grandes  de paneles fotovoltaicos han perdido entre 50% y 75% de su valor en bolsa.

Este comportamiento de inversionistas de mercados de valores puede atender a una expectativa de que la generación de electricidad con derivados del petróleo esté compitiendo directamente con la de fuentes renovables. Sin embargo, eso no es del todo cierto ya que en Estados Unidos y China, y la mayoría de los países desarrollados, la mayor parte de la electricidad es generada con carbón y gas natural, que serían entonces los verdaderos competidores de las renovables y no el petróleo. Por lo tanto una baja en los precios del petróleo no debería afectar negativamente en el corto plazo el interés por las inversiones en las renovables. Por otro lado, la mayoría de contratos de suministro de gas natural a generadores aún continúan ligados al precio internacional del petróleo, especialmente en Europa, y aunque esta situación está cambiando, sí podría afectar en el mediano y largo plazo a la industria de las energías limpias.

Históricamente las inversiones en renovables han sido motivadas por otro tipo de razones, como los esfuerzos globales para reducir las emisiones de carbono y mitigar los efectos del cambio climático, la reducción costos en países altamente dependientes de fuentes fósiles, la diversificación de la matriz eléctrica y la seguridad energética.  De hecho Deutsche Bank y Goldman Sachs, dos grandes financiadores e inversionistas en renovables, aseguran que el crecimiento del sector continuará fuerte este año independientemente de los cambios en los precios del petróleo, considerando que las inversiones en renovables se han mantenido a un nivel constante y sin grandes variaciones en los últimos 3 años, incluso con precios del carbón decrecientes, uno de sus competidores directos.

Por otro lado, los costos de la electricidad generada con renovables se han reducido de gran manera en los últimos 5 años: 78% para la solar fotovoltaica y 58% para la eólica. En sitios con buen recurso de viento y sol, la electricidad con fuentes renovables es competitiva, llegando a ser más barata que la generada con derivados importados del petróleo o con gas natural. De acuerdo a la consultoría  Energy Intelligence, en Europa el precio del petróleo tendría que llegar a $14.6 dólares por barril para igualar el precio de producción que se obtiene a partir de la energía eólica, o de $38 dólares para la fotovoltaica. Estas cifras muestran el margen de competitividad que aún tienen estas tecnologías frente a una mayor reducción del precio del petróleo.  Un cálculo similar teniendo en cuenta las condiciones locales del viento en México muestra que el petróleo debería llegar a un precio de $12.3 dólares por barril para ser competitivo con los precios que alcanza la energía eólica en ese país.

A pesar de que desde mediados del 2014 el precio del petróleo ha venido en descenso, las cifras de inversiones en el sector de las energías limpias para el mismo año aumentaron 16% respecto al 2013   situándose en $310 mil millones de dólares según reporta Bloomberg NEF. Tal vez sea demasiado temprano para concluir sobre la existencia de un efecto negativo real sobre el mercado de las renovables pero estas cifras parecen indicar lo contrario por el momento.   El único sector que sufrió un retroceso en inversiones fue lógicamente el de los biocombustibles, ya que estos sí compiten directamente con la gasolina (derivada del petróleo) y seguirán viéndose afectados, asumiendo que los gobiernos transfieran inmediatamente la reducción de precios del petróleo al precio de la gasolina.

Fuente: blogs.iadb.org

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