La economía china lanza la alerta, ¿escuchará América Latina?

La economía china lanza la alerta, ¿escuchará América Latina?

SAN JOSÉ, 21 Agosto 2015 (IPS) – Durante años, América Latina exportó sus materias primas hasta las voraces fábricas chinas y así nutrió su economía, pero ahora que China ha pasado a priorizar el consumo de sus ciudadanos sobre la producción industrial, ¿cómo reaccionará la región? 

La vertiginosa expansión china impulsó económicamente a las naciones latinoamericanas y a cambio, la región recibió los productos terminados de las industrias del gigante asiático, créditos de su sistema bancario internacional y una fuerte inversión en infraestructura.

Pero ante el freno a ese explosivo crecimiento, los países latinoamericanos tienen dos opciones: avanzar hacia una economía de mayor valor agregado o perder relevancia con un modelo económico obsoleto heredado del siglo XX, coincidieron en plantear varios especialistas consultados por IPS.

“En los últimos cinco años, la relación entre América Latina y China ha estado dominada por América Latina enviando algunas materias primas a China y China exportando bienes manufacturados hacia América Latina”, explicó a IPS la sinóloga estadounidense Rebecca Ray.

“Pero esto podría estar a punto de cambiar”, advirtió la investigadora de la Universidad de Boston y coautora del Boletín Económico China-América Latina de la Iniciativa Mundial de Gestión Económica (GEGI, en inglés).

Según Ray, los gobernantes chinos están virando hacia una estrategia de desarrollo con énfasis en crecimiento lento pero sostenido y que prioriza el consumo interno de sus ciudadanos sobre la producción de sus factorías, lo que abre espacios para importar bienes manufacturados de otros países.

El camino hacia ese futuro fue uno de los ejes de debate del Foro de Cooperación América Latina-Asia del Este, reunido en esta capital costarricense entre el martes 18 y este viernes 21, en que participaron cancilleres y altos funcionarios de 36 países, bajo el concepto de “dos regiones, una visión”.

Ante el resfrío de la economía china, deben ser los tomadores de decisiones de la región quienes asuman la iniciativa y plantear alternativas económicas de mayor valor agregado, plantearon de manera uniforme los especialistas consultados.

Hasta ahora, la región ha tardado en dar el salto. Tan solo cinco productos primarios (soja, hierro, petróleo y cobre en bruto y cobre refinado), acaparan 75 por ciento de las exportaciones a China y la presencia de bienes manufacturados es mínima.

Sin embargo, el otro gran eje económico entre el gigante asiático y América Latina, la inversión en infraestructura, podría paradójicamente beneficiarse de la desaceleración y de la reforma en la dirección de la economía china, adujeron los expertos.

El freno de la locomotora económica global desde 2014, cuando el crecimiento chino fue de 7,4 por ciento, el más bajo en 24 años, “puede afectar las economías que dependen de estas cuantas materias primas. Pero, en contraste, las inversiones chinas en infraestructura pueden ayudar a otras industrias”, analizó Ray.

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