La Inercia Salarial en Hiperinflación

La Inercia Salarial en Hiperinflación

Econ. Ingerzon Freites/ @indafrero


Una de las primeras cosas que aprendemos los economistas sobre los procesos inflacionarios, es su influencia en la destrucción del salario real de los trabajadores.  También aprendemos que los precios en periodos inflacionarios suelen variar mucho más rápido que los aumentos de salarios autónomos o decretados por los gobiernos nacionales.

La teoría económica define varios tipos de inflación o diferentes  niveles  de  gravedad que  son  clasificadas  como:  deflación,  inflación  moderada,  inflación  galopante  e hiperinflación. En nuestro país la metodología o cálculo para definir los niveles de inflación es el Índice Nacional de Precios al Consumidor, el cual no ha sido publicado desde diciembre del 2015 por el BCV.

Aunque no hay cifras oficiales sobre los niveles de inflación en los últimos tres años, fuentes secundarias y otros organismos especializados nacionales e internacionales coinciden que Venezuela entro en un periodo hiperinflacionario desde octubre del 2017 debido que la variación precios  intermensual supera el 50% de aumento. Ante esta situación hemos visto como el venezolano asalariado y trabajador viene perdiendo la capacidad de compras de una manera acelerada, impidiendo que las familias puedan ni siquiera cubrir las necesidades básicas del hogar.

Para ilustrar la situación antes planteada podemos ver en el siguiente grafico la capacidad de compra o adquisición que tenía el salario mínimo con respecto al precio del cartón de huevos en Agosto del 2017.

Cantidad de huevos que puedes comprar con el salario mínimo

Como podemos ver en agosto del 2017 con el salario mínimo integral  250.531 Bs se podía adquirir 276 huevos, es decir casi 10 cartones, mientras que en lo que va de agosto 2018 con el salario mínimo integral actual 5.550.000 Bs solo se puede adquirir 24 huevos, menos que un cartón.

Como podemos ver, la pérdida de la capacidad de compras del salario es alarmante, con solo ver que él salario mínimo es incapaz de comprar un cartón de huevo, o un kilo de queso, entendemos que algo debe estar pasando en el diseño de la política salarial del gobierno, qué al parecer  no identifica la situación real del salario o se ha visto incapacitado de resolver esta realidad.

En periodos de inflaciones agudas o hiperinflaciones iniciales e intermedias el nivel de salario para los trabajadores ha sido una variable que ha generado grandes debates entre los economistas y otros estudiosos del tema. Algunos de estos estudios en la región latinoamericana indican que las indexaciones salariales en periodos de inflación tienen correlaciones bajas con respecto a los aumentos de precios. Los aumentos salariales tienen mayor incidencia en los precios en periodos equilibrio, ya que en ese momento se estaría rompiendo con la estabilidad y cohesión entre las variables económicas que garantizan que el sistema pueda redistribuir de manera más eficiente los costos de producción de los bienes y servicios.

Siguiendo con el ejemplo del cartón de huevo, podemos ver que desde el mismo momento que el presidente de la republica anuncio el último aumento salarial, el cartón de huevo aumento de precio hasta en 6 oportunidades, demostrando que no hay una alta correlación entre estas dos variables en tiempos de hiperinflación.

Aumentos de precios del cartón de huevos

El  21 de junio del 2018 cuando el presidente de la república anuncia el aumento del salario mínimo, el cartón de huevo tenía un valor promedio de 3.200.000  Bs, desde este momento hasta el 10 de agosto del mismo año el cartón  varió 6 veces, llegando su valor a 7.000.000 millones de Bs. Está  variación fue mayor al 100% en menos de 2 meses.

Una solución en el corto plazo para los trabajadores venezolanos es la indexación de los salarios, que permita al menos recuperar el poder de compras de agosto 2017 justo antes de entrar en la espiral  hiperinflacionaria, también se podría discutir otro mes diferente al aquí planteado para aplicar la indexación, lo que si no debe seguir ocurriendo es la inercia salarial existente en el país.

Hace poco el presidente Nicolás Maduro afirmo que el costo promedio de la mano de obra en Venezuela no era mayor al 1%,  lo cierto  que esta cifra debe ser muy similar a la afirmación del presidente, pero  de lo que si estamos seguro es que este costo está más que indexado en los precios actuales que coexisten en la economía nacional.

Sabemos que el proceso de indexación salarial requiere algunos pasos previos antes de su implementación, no obstante no se puede seguir con la inercia en este tema, es urgente que se tomen las medidas para aplicarla y hacerla efectiva. Unos de los pasos a seguir es anclar el salario a una canasta de bienes y servicios que bien puede ser los productos del plan 50, a  partir de ese momento hay que fijar el salario mínimo que permita comprar esos productos, y en la medida que estos aumenten de precios, debe aumentar el salario.

Si el gobierno hubiese anclado el salario mínimo de agosto 2017 al cartón de huevo de esa fecha donde se podía adquirir 276 unidades, el actual salario debería ser de 64 millones, tal como lo muestra la tabla siguiente.

Con este planteamiento no se pretende obviar el problema estructural que vive la economía nacional con respecto a la productividad y la producción asociada a los salarios reales, pero tampoco podemos callar ante la pauperización de los salarios de los trabajadores en un proceso hiperinflacionario causado por muchas otras variables diferentes a los costos de producción, productividad y precios.

Para finalizar asumo que la entrada en vigencia del nuevo cono monetario a partir del 20 agosto debe traer consigo un aumento representativo del salario mínimo, me atrevo a afirmar que este aumento debe estar por el orden de los 30 a 50  millones de bolívares, lo que vendría siendo 300  o 500 Bs. Soberanos.

OVRE

 

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