LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES por Econ. Ingerzon Freites  @indafrero

LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES por Econ. Ingerzon Freites @indafrero

“Un Tema Incomprendido”

Hablar de sustitución de importaciones, es hablar del pensamiento estructuralista y de las controvertidas políticas latinoamericanas de sustitución de importaciones o como se conoce en el mundo académico el programa ISI “industrialización por sustitución de importaciones”.

El tema en cuestión ha sido motivo de muchos análisis en la región latinoamericana desde los años de la gran depresión (1929), tomando mayor fuerza a partir de los años 40, cuando figuras vanguardistas de este pensamiento como Raul Prebisch, Celso Furtado, Theotonio Dos Santos, entre otros, impulsan la teoría donde el planeta es considerado como un sistema económico “sistema mundial capitalista” controlado por el capitalismo transnacional. De por sí, años más tarde el pensamiento económico de la CEPAL y su política de industrialización fue muy cuestionada por aquellos que ayer y hoy han enarbolado las banderas del libre mercado y el neoliberalismo económico, tratando siempre de imponer las teorías anglosajonas y euro-centristas del desarrollo económico moderno y postmoderno.

Hago mención a esta crítica porque, en la últimas dos décadas, académicos y políticos han querido hacer ver que la política de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) fue un fracaso rotundo y su teoría es considerada por muchos una práctica obsoleta en los tiempos actuales.

Sin embargo el programa o política ISI, tuvo buenas repercusiones en naciones como Argentina, Chile y Brasil donde se logró instalar un parque industrial que atendiera el consumo interno de estos países. No es casualidad que hoy estas economías son las tres principales de la región, con una mayor diversidad de productos nacionales.

Carlota Pérez en su artículo denominado “La Modernización Industrial en América Latina y la Herencia de la Sustitución de Importaciones”, expresa:

“el programa ISI como estrategia de desarrollo predominante en este continente, desde los años cincuenta hasta los ochenta, fue mucho más que una política gubernamental. Poco a poco, ésta se fue convirtiendo en un conjunto perfectamente coherente de conductas, conceptos y prácticas que involucraban a empresas, trabajadores, gobierno, bancos, consumidores, políticos, etc., y gradualmente fue cristalizándose en instituciones que se reforzaban mutuamente. Contrariamente a lo que algunos sostienen hoy, esas políticas no siempre constituyeron un obstáculo. Hasta hace relativamente poco tiempo, la versión latinoamericana de la estrategia sustitutiva (ISILA) fue muy exitosa. Fue una brillante solución para superar las enormes desventajas de quienes se habían quedado rezagados en el proceso de despliegue de los métodos de producción en masa. En las primeras décadas de su aplicación, estas políticas lograron establecer en cada uno de los países una considerable planta productiva industrial, desarrollar las redes de infraestructura, acumular capacidades gerenciales y multiplicar la calificación de la mano de obra”.

La política principalmente consistió en la creación de empresas en sectores claves y estratégicos, como transportes, telecomunicaciones, petróleo, gas, siderurgia, alimentación y textil, con el objetivo primordial de proteger a la industria nacional frente a productores extranjeros, así como acelerar el proceso de industrialización. Tal acción hizo que se frenaran las importaciones con una política manifiestamente proteccionista.

Claro que no podemos obviar los desaciertos, errores e ingenuidades de muchos gobiernos de la época a la hora de aplicar las recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en materia de sustitución de importaciones. Es muy ligero decir hoy que dicho programa fracasó como teoría sin tomar en cuenta las condiciones existentes en aquella época. Los países latinoamericanos sufrieron un largo período de proteccionismo y autosuficiencia. El Estado intervino para comprar empresas en quiebra, para otorgar subsidios, para controlar mercados y fortalecer poderes oligopólicos y monopólicos. La ineficiencia generalizada fue el resultado inevitable de lo que ya conocemos.

Este tema lo traigo a colación en referencia a lo dicho por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, hace unos días atrás, donde giró instrucciones a los Ministros de Planificación, Ricardo Menéndez, y de finanzas, Marcos Torres, para crear un plan que apuntale a la sustitución de importaciones, en aras de fomentar las bases necesarias para crear o impulsar un aparato productivo que sirva a las necesidades del país.

El nuevo programa de sustitución de importaciones, el cual podríamos denominar (NPSI), no puede obviar los aciertos obtenidos del programa ISI de los años 40,50 y 60. Sin embargo su arquitectura actual debe partir de la innovación, la tecnología y la economía del conocimiento. Debe impulsarse un profundo diagnóstico de los sectores productivos del país, y a su vez determinar o identificar a lo sumo tres grandes industrias que puedan tener ventajas comparativas endógenas (potencialidades existentes), para desarrollarlas a partir de sus cadenas productivas. Este nuevo programa no basará sus objetivos en la sustitución generalizadas de las importaciones (acción que haría inviable el programa), su ejecución debe ser focalizada, pero contundentemente efectiva en los planteamientos del plan.

Estas industrias podrían encontrarse en los sectores predominantes, cuya rápida expansión impulsarían el resto del sistema productivo, a sabiendas que los sectores económicos no crecen en igual proporción, por lo tanto se pondría en acento en aquellas donde la utilización de los recursos pueda generarse localmente.

Una condición sine qua non o la selección de una industria predominante para la ejecución del programa; es la industria petrolera nacional, la cual cumple con las características planteadas en los párrafos anteriores y las expresadas en el esquema siguiente. Para nadie es un secreto el potencial endógeno en materia energética y petrolera que tiene nuestro país. El desarrollo de su cadena productiva podría estar entre el 40% y 50% de ejecución real, pero aun así, este subsector necesita impulsar la industria metalmecánica y siderúrgica (Industria Mediana) con el fin de satisfacer la reposición de repuestos y nuevas maquinarias utilizadas en nuestra principal industria, y que bajo ningunas circunstancia puede estar excluida del NPSI.

Otra industria, que deben estar incluida en el Nuevo Plan de Sustitución de Importaciones, es la industria del turismo, el cual no está determinada por sus importaciones materiales, pero si por su gran potencial endógeno y utilización de recursos locales, que harían de este sector un gran generador de divisas, que podrían utilizarse para el desarrollo de otras industrias, o como esta expresado en la tercera esfera del esquema la idea es que “mejoren el clima para otras industrias”.

Una tercera industria con miras a desarrollarse en el NPSI, es la industria agroalimentaria, su carácter estratégico y generador de empleo podría contribuir al fortalecimiento del sistema, siempre y cuando sepa aprovecharse de manera efectiva las condiciones de sector.image003

Finalmente creo que el NPSI debe impulsar los sectores que puedan cumplir con un conjunto de criterios que detallamos a continuación:

  • Intensidad en conocimiento de las actividades (Sectores con una mayor curva de aprendizaje)
  • Mercado de Exportación (Aquellos sectores que potencialmente tengan elementos para la exportación)
  • Potencial en el crecimiento de la productividad (Rapidez para alcanzar la mayor capacidad operativa)
  • Factibilidad presupuestaria y financiera (Aquellos sectores donde la tasa interna de retorno sea efectiva en el menos tiempo posible)
  • Potencial endógeno ( Fortaleza, características, acervos, y facilidades para desarrollar un sector)
  • Origen y tipo de tecnología (Aquellos sectores con tecnología accesible y mayor capacidad de desarrollo en el país)
  • Dinamismo en el mercado internacional (Aquellos sectores con posibles y mejores niveles de competitividad en el M.I.)
  • Incidencia en el PIB en el corto plazo (aquellos sectores capaces de generar mayores ingresos en el menos tiempo posible)
  • Por último y no menos importante, la sustitución de importaciones siempre debe estar en concordancia con la integración latinoamericana.

 Econ. Ingerzon Freites

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