Los fantasmas que conspiran contra la economía mundial en 2016

Los fantasmas que conspiran contra la economía mundial en 2016

Este año 2016 no luce prometedor para el despunte de la economía mundial, que no acaba de librarse del lastre de la recesión sufrida a partir del colapso financiero de 2008.

Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el crecimiento de la economía mundial en el 2015 fue del 2,4 %, levemente inferior al registrado en el 2014, que fue del 2,6 %. Para el 2016 se espera una leve aceleración que alcanzaría una tasa cercana al 2,9 %.

Este escenario no es muy positivo para la región de América Latina y el Caribe, que decreció un 0,4 % el pasado año y este año prevé un estancamiento de su desempeño económico del 0,2 %.

Cuba, que creció un 4 % en el 2015, muy por encima de la media, bajó sus perspectivas para el actual año a un 2 %, entre otros factores por la incertidumbre sobre el desempeño de la economía global en general y de la región latinoamericana en específico.

Varios fantasmas ensombrecen el panorama del 2016. En primer lugar Estados Unidos creció un 2 % durante el 2014 y debe repetir este año ese escenario. Su déficit fiscal (diferencia entre los gastos y los ingresos) continúa cercano al 5 % y su deuda pública es más grande que los ingresos de todo un año.

Michael Ivanovitch, director ejecutivo de la empresa financiera global MSI, le explicó a la BBC Mundo que la mayor economía del mundo tiene poco margen para expandirse más allá de como lo está haciendo en la actualidad.

Al otro lado del Atlántico, Europa no acaba de repuntar y se mantiene anclada a una política de austeridad.

La principal esperanza es que Alemania, con un superávit de su cuenta corriente (exportaciones versus importaciones) de 280 000 millones de dólares, haga mayores esfuerzos para estimular al resto de los miembros de la eurozona.

En el caso de las naciones emergentes, principalmente China, cuyo crecimiento cercano al 10 % había sido un motor para el desarrollo mundial, las proyecciones son menos alentadoras para este año.

El gigante asiático está enfrascado en un cambio de su modelo de desarrollo, centrado en las exportaciones, a uno basado en el consumo interno, lo cual no ha estado exento de turbulencias. Se espera que crezca en tasas cercanas al 7 %.

Para los países latinoamericanos este escenario se agrava con la caída de los precios de sus principales exportaciones. Entre enero del 2011 y octubre del 2015 la caída de los precios de los metales y de la energía (petróleo, gas y carbón) fue cercana al 50 % mientras que los alimentos disminuyeron un 30 %.

Además, las maniobras de la derecha en varios países de la región amenazan con volver a las recetas neoliberales y destruir la plataforma social que sacó a millones de personas de la pobreza durante la última década.

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