LOS PELIGROS DE LA ECONOMIA  SUBTERRANEA I por Econ. Ingerzon Freites

LOS PELIGROS DE LA ECONOMIA SUBTERRANEA I por Econ. Ingerzon Freites

En ámbito académico, los economistas definimos como economía subterránea toda actividad económica no informada a las autoridades a fin de evitar el pago de impuestos, aportes a la seguridad social, violación de la legislación laboral y otras leyes constitucionales, costos de reglamentos de actividades entre otras cosas.

Para estimar el tamaño de la economía subterránea, siempre se estima identificar el tamaño de la demanda de dinero y el mercado informal de trabajo, no obstante para el caso de Venezuela, no utilizaremos esta herramienta técnica o formal. Solo nos dispondremos a analizar lo que parece evidente y está a flor de piel en el día a día de la ciudadanía.

En nuestro caso particular podríamos llamar economía subterránea, a todas las actividades que han venido influyendo en el comportamiento armónico, que la economía venezolana desempeño hasta hace poco unos años atrás, la fuerte irrupción de actividades como el contrabando de extracción, los comisionistas o revendedores, el bachaquerismo, los raspa cupos, los traficantes y comerciantes de divisas, el narcotráfico, han influenciado a otras actividades del ramo comercial como a taxistas, mototaxistas, vendedores informales, comerciantes, micro empresarios, entre otros, logrando permear a la economía venezolana de especulación y precios inaccesibles para todos aquellos que dependen de un salario mensual.

¿Pero porque hablamos de los peligros de la economía subterránea?

El desenvolvimiento de una economía legal y formal, requiere del equilibrio de ciertos factores, que permita tener el control de las variables que inciden en la salud económica, pues digamos que esos factores de equilibrio son las políticas económicas resumidas en 4 o 5 grandes macropoliticas, como lo son la 1) política fiscal, 2) la política monetaria, 3) la política cambiaria, 4) la política comercial y 5) la política de precios.

Estas macropoliticas abarcan e inciden en todo lo relacionado con los impuestos, subsidios, precios, tipo de cambio, monopolios, oligopolios, legitimación de capitales, fugas de capitales, liquidez monetaria, inflación, especulación, contrabando y cualquier otra actividad que convergen en las relaciones económicas internas de las naciones.

Sin embargo la aplicación de estas macropoliticas no es de carácter homogénea, ni lineal para todas las economías del sistema mundo, ya que las particularidades y peculiaridades de cada una de ellas influyen en su aplicación. En otras palabras, lo que queremos expresar es que la economía venezolana debido a sus muy profundas sui generis hace que la aplicación y ejecución de políticas económicas sea más compleja de lo normal, por lo que requiere de severos estudios e investigaciones sobres los ciclos y resultados de la historia económica contemporánea, cuyos conocimientos no se adquieren en un curso de macroeconomía clásica y neoclásica en las escuelas que imparten esta carrera.

Ahora bien, aclarado el tema de la experticia técnica, retomamos la preocupación que nos genera el crecimiento de la economía ilegal o subterránea en el país. Podríamos decir que sus efectos son similares a la enfermedad del cáncer, dejarlo avanzar es correr el riesgo de llegar a un estado de metástasis sin retorno, ni esperanza de retorno.

Las prácticas ilegales en la economía, distorsionan el equilibrio armónico que debe existir entre los distintos factores que hacen vida en la sociedad venezolana, un ejemplo de esto, es la profesionalización de la ciudadanía como factor fundamental del desarrollo de los países, una nación con altas tasas de profesionalización o especialización en educación ocupacional, tiene un gran camino recorrido para alcanzar las metas de su plan de desarrollo, el cual refiere a una sociedad con calidad de vida y un modelo sostenible en el largo plazo.

Pero si estudiamos la realidad actual, el problema se presenta   cuando en ese mismo país, las mayoría de los ciudadanos optan por la economía informal, ya que el principal incentivo a estas prácticas son las altas tasas ganancias que estas generan, principalmente por sus acciones especulativas y evasivas de impuestos. En ese sentido cuando estos mismos ciudadanos se insertan en las prácticas ilegales como el contrabando, cavidismo y raspacupismo, especulación y corrupción, la reventa como práctica cotidiana, están torpedeando el equilibrio armónico de la economía nacional, llegando al nivel de incidir en el imaginario psicológico de la sociedad, creando el dilema si estudiar para progresar y aportar a un mejor país, o dejarse seducir por la individualidad del lucro.

El revestimiento de la economía subterránea sobre la economía formal puede traer consecuencias muchas más profundas que la de una economía rentística por naturaleza. Como es el caso de la economía venezolana, el problema del rentismo, a pesar de ser un problema estructural, puede revertirse con una planificación económica acertada y enfocada entre el mediano y el largo plazo, pero una economía ilegal instaurada como base al intercambio de bienes y servicios en el país causaría una deformación crónica a niveles de la racionalidad social, el cual impactaría todos los objetivos de la política económica de manera negativa, cuyos síntomas leves estamos viendo en la actualidad.

Si estos síntomas se profundizan, podríamos ingresar a una dimensión similar a la enfermedad de la tisis, descrita por Maquiavelo de la siguiente manera “al principio es difícil de reconocer, pero fácil de curar, pero con el pasar del tiempo es fácil de reconocer, pero difícil de curar”, dicho de otra manera, si no ponemos la atención al crecimiento desproporcionado de la economía subterránea, estaremos en graves problemas de solventar la situación en el mediano plazo.

En la próxima entrega abordaremos las consecuencias y posibles propuestas para superar el problema planteado en este artículo.

Econ. Ingerzon Freites

@indafrero

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