¿NECESITA VENEZUELA CONTROLES ECONÓMICOS?

¿NECESITA VENEZUELA CONTROLES ECONÓMICOS?

Economista Rosauro León

Así pues, los controles de precios en Venezuela aunque no son generalizados, al asumirse como discurso oficial generan desconfianza en los inversionistas y profundizan el dasabastecimiento y el decrecimiento económico.


En Venezuela existe un fuerte debate por la política de controles en la Economía. Básicamente las discusiones versan sobre si los controles permiten corregir distorsiones en el mercado y frenar fenómenos como la inflación, o más bien generan más distorsiones ya que desestimulan la inversión y por ende la producción.

Comenzaremos afirmando que los controles en la economía no son buenos ni malos, solo pueden ser necesarios o innecesarios de acuerdo a las circunstancias y a la estructura económica existente en un determinado país. En este sentido, vale entender que ciertamente algunos controles como los de precios, provocan desinversión y escasez cuando se trata de mercados donde realmente exista competencia efectiva, no obstante, en mercados donde existe alta concentración económica (monopolios, oligopolios, monopsonios) puede ser pertinente establecer controles de precios discriminados, cuando se detecte un abuso de posición de dominio de determinadas empresas.

 Similar situación puede decirse de los controles de cambio. En economías donde la oferta de divisas proviene mayormente del Estado y ocurre una disminución drástica de las reservas internacionales es recomendable establecer un sistema de control cambiario temporal. La temporalidad es fundamental no solo porque el objetivo de la medida solo debe ser restablecer el nivel adecuado de las reservas internacionales, sino porque todo sistema cambiario controlado genera un mercado paralelo, que cuando la brecha entre las tasas de cambio oficial y paralela crece desproporcionadamente, es un caldo de cultivo para la corrupción y se descontrola el sistema de formación de precios presionando estos últimos hacia un proceso inflacionario.

La realidad venezolana indica que se han establecido controles en la economía, particularmente en los sistemas cambiario y de precios, de forma no direccionada. Si bien el control de cambios en un principio tuvo el objetivo de restaurar el nivel óptimo de las reservas internacionales, este objetivo se logró en poco tiempo y quizás ya para el año 2009 dicho control debió desmontarse, ya que el diferencial cambiario comenzó a crecer indiscriminadamente constituyendo un gran negocio (quizás el mejor negocio del mundo) adquirir dólares a la tasa oficial para venderlos en el mercado paralelo; aunado a que la tasa de cambio paralela se fue estableciendo progresivamente como el principal referente para la formación de precios en la economía venezolana, dada su gran dependencia de las importaciones tanto de productos para el consumo final, como de bienes intermedios y materia prima. Todo ello por supuesto ha contribuido a impulsar un espiral inflacionario.

Por otro lado, si bien la gran mayoría de los precios de los bienes y servicios que se comercializan en Venezuela no están controlados, en ……… se estableció una regulación de algunos productos denominados de primera necesidad, la cual se ha mantenido hasta la actualidad con algunos matices. Dicha regulación se desarrolló con el objetivo de frenar una ola especulativa que se había introducido en el país con fines conspirativos; no obstante, el alza importante de los precios del petróleo y las gigantescas importaciones de alimentos y medicinas por parte del Gobierno Nacional hacían innecesaria esa medida, amén que su implementación fue muy ineficiente pues los ajustes eran demasiado lentos ocasionando pérdidas a los productores nacionales. Ya que sus estructuras de costos no podían competir con las importaciones gubernamentales a tasa preferencial, generando desabastecimiento de tales bienes. A tal situación se suma el hecho de que los productos importados subsidiados eran destinados al contrabando de extracción, acaparamiento y especulación (bachaqueo), todo lo cual constituyen elementos que desembocan en más inflación.

Así pues, los controles de precios en Venezuela aunque no son generalizados, al asumirse como discurso oficial generan desconfianza en los inversionistas y profundizan el dasabastecimiento y el decrecimiento económico. En ese sentido sería más conveniente invertir la ecuación y asumir un discurso de  libertades económicas que estimule la inversión y sin embargo, sin mucho ruido, controlar las ganancias de los sectores monopólicos y oligopólicos y eliminar las barreras de entrada para que en esos sectores concentrados haya competencia efectiva.

De manera que podemos afirmar que la economía necesita controles pero bien direccionados y con objetivos específicos enmarcados en un plan estratégico para el desarrollo integral del país. Así tenemos que los principales controles que deben implementarse son aquellos que corrijan distorsiones en el mercado y eviten un funcionamiento  o desempeño ineficiente y/o asimétrico de la estructura económica nacional.

En el caso de Venezuela lo primero que hay que controlar es la existencia de barreras de entrada en sectores con altos niveles de concentración económica. Estas barreras deben ser eliminadas para garantizar una competencia efectiva que garantice el incremento de la producción en dichos sectores.

Lo otro fundamental que hay que controlar es el destino de las divisas generadas por la industria petrolera. Estas divisas deben ser utilizadas solamente para el sostenimiento y crecimiento de la misma industria energética y para planes de desarrollo de la agricultura y la industria nacional, pero en ningún caso la renta petrolera debe ser utilizada para financiar las importaciones del sector privado, ni mucho menos para financiar las inversiones de empresas extranjeras. Es importante destacar que controlar el destino de las divisas de empresas estatales exportadoras, no significa controlar la tasa de cambio de toda la actividad económica nacional, más bien esta debe ser el resultado de lo que suceda en la economía real del país, en cuanto a la oferta y la demanda de divisas, la oferta monetaria y las reservas internacionales en correspondencia con el PIB real.  Es decir, la política cambiaria puede dar mejores resultados si se controla el destino y uso correcto de las divisas y no el control directo de las tasas de cambio, mediante la fijación de esta por parte de una autoridad gubernamental. Pero la situación se agrava aún más si se fijan dos o más tasas oficiales con una gran brecha entre ellas y además totalmente divorciadas de la economía real, aunado a una tasa de cambio paralela con una brecha aún mayor, también alejada de parámetros económicos y fijada por un solo actor privado (altamente politizado); esta es la triste realidad venezolana.

A modo de conclusión, podemos señalar que además de ser pertinente y necesario controlar las barreras de entrada y las ganancias en los sectores monopólicos y con alta concentración económica y de controlar el destino y uso correcto de las divisas provenientes de las exportaciones estatales y en especial la renta petrolera, también se hace necesario establecer una serie de controles sobre actividades económicas ilícitas y factores condicionantes de la actividad económica en general. Al respecto podemos sentenciar que más que controlar el funcionamiento general de la economía, urge aplicar un conjunto de controles conexos, verdaderamente necesarios para que pueda desarrollarse la economía en Venezuela, entre los cuales podemos sugerir los siguientes:

  1. Controlar la frontera venezolana, para acabar con el contrabando de extracción e impedir el ataque a la moneda nacional.
  2. Controlar que las inversiones extranjeras sean realmente productivas y las empresas que las realicen usen sus propias divisas y no las divisas del Estado.
  3. Controlar o más bien combatir la corrupción y fortalecer la gestión pública en general mediante un sistema de indicadores de gestión e impactos sociales, que permitan medir y corregir el desempeño de las instituciones públicas. En este mismo sentido, controlar la asignación de grandes contratos públicos, así como su oportuna y efectiva ejecución.
  4. Controlar que las divisas asignadas por el Estado (independientemente del sistema cambiario aplicado), sean utilizadas realmente en los fines establecidos y no sean desviadas para inversiones o ahorros en el exterior, ni hayan sobrefacturaciones, triangulaciones, especulación cambiaria, ni ningún otro destino distinto a las compras del estado destinadas al desarrollo de la industria y la agricultura nacional, el sostenimiento de PDVSA y por supuesto para el pago del servicio de la deuda externa.
  5. Controlar el acaparamiento y la especulación sobre bienes y servicios de primera necesidad.
  6. Controlar los mecanismos informales de distribución y comercialización de productos, con los cuales se evaden impuestos y se favorece la especulación.
  7. Controlar los sistemas de medios de pago electrónicos a fin de ampliar y facilitar las transacciones comerciales y evitar saboteos a las operaciones económicas.
  8. Controlar los mecanismos de circulación de monedas y billetes nacionales para evitar la extracción fronteriza de los mismos, así como la compra-venta ilícita de dinero en el mercado interno.
  9. Controlar la evasión fiscal y los ilícitos aduaneros.
  10. Controlar el matraqueo de los funcionarios púbicos.
  11. Controlar la legitimación de capitales de origen ilícito, los cuales actualmente se blanquean en el sector inmobiliario, criptomonedas, compra de divisas, sector automotriz, etc.
  12. Controlar que los programas sociales se ejecuten eficientemente, erradicando de ellos la corrupción y la incompetencia.
  13. Controlar que la red pública de distribución (Pdval, Mercal, Abastos Bicentenario, Farmapatria, Clap) funcionen eficientemente, con pleno abastecimiento y precios siempre justos.
  14. Controlar la producción de las empresas monopólicas de los sectores alimentos y medicinas, a fin de que cumplan con cuotas de producción obligatorias  de los productos más consumidos por los venezolanos.
  15. Controlar que la banca privada y pública cumpla con las carteras crediticias especiales obligatorias, para el financiamiento de los sectores productivos de la economía (agrícola, construcción, turismo, etc).

Si se lograran aplicar estos y otros controles condicionantes de la actividad económica, estaríamos contribuyendo más al desarrollo económico y social del país, más allá de insistir en un discurso de control de precios que no es tal en la realidad y de un sistema de control cambiario totalmente distorsionado, que solo promueve la corrupción y permite la creación de un sistema paralelo altamente especulativo e inflacionario.

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