Para comer solo lo básico los venezolanos necesitan entre 17 y 25 dólares semanales

Para comer solo lo básico los venezolanos necesitan entre 17 y 25 dólares semanales

Diciembre 31, 2020.

La inflación sigue devorando sin piedad los escasos presupuestos de los venezolanos. En la penúltima semana del año. Una canasta de supervivencia con un mínimo de productos básicos cuesta entre 17 y 25 dólares en Venezuela, según los reportes a escala nacional del partido Primero Justicia.

La cesta Petare que mide semanalmente la evolución de los precios en la zona popular más grande de América Latina de solo 8 productos básicos cerró la semana pasada en 26.878.000 bolívares, equivalentes a 24,98 dólares, mientras el salario mínimo alcanza a 1.200.000 bolívares mensuales, apenas 4,46% del valor total de esta canasta.

En Petare, se registraron los precios más elevados para la cesta de supervivencia que mide la organización política. Además, hay un dato más llamativo; el aumento fue mayor en dólares que en bolívares.

a cesta de supervivencia de Caracas, que mide la evolución de los precios en el municipio Libertador, subió a 22.980.000 bolívares, equivalentes a 21,35 dólares. Un salario mínimo, que es el ingreso mensual de un pensionado o jubilado, por ejemplo, representa 5,22% de esta canasta.

Los aumentos de las proteínas fueron verdaderamente fuertes en la semana que culmina y, en buena medida, explican por qué la población capitalina debe pagar una de las canastas mínimas más caras del país.

De las canastas reportadas, la de Mérida es la que registra el menor valor. En total, la población andina necesita 14.700.000 bolívares o 17,15 dólares equivalentes. Por otra parte, Trujillo y Monagas muestran fuertes incrementos de costos, con valores semanales de 22.480.000 bolívares (US$20,89) y 20.910.000 bolívares (US$19,41), respectivamente.

Estos datos resultan alarmantes, porque se trata de regiones gravemente deprimidas, donde la economía privada es precaria y se depende fundamentalmente de un estado con una grave crisis financiera.

Fuerte demanda extranjera

Gran parte del auge de fabricación ha venido de la demanda extranjera, y el crecimiento de las exportaciones ha superado las expectativas para ocho de los últimos nueve meses.

El notable cambio se produce en un momento en que China ha erradicado en gran medida el virus, lo que contrasta con la lenta remontada que se observa en los principales países industrializados, donde las fábricas siguen luchando contra las interrupciones de la pandemia y el efecto sobre la demanda.

La cuota de exportación global de China aumentó a más del 13% en el segundo y tercer trimestres desde el 11% del año pasado, según Nomura, la más alta de cualquier trimestre desde al menos 2006, cuando el banco de inversiones comenzó a recopilar los datos.

Dinero fresco para China

Mientras los estímulos de emergencia en EEUU y Europa inyectaban dinero en las carteras de los consumidores, la lucha por contener el virus en esos mercados disparó la demanda tanto de equipos de protección individual (EPI) de fabricación china como de aparatos para los occidentales que se quedan en casa.

Los datos del Gobierno chino muestran que en noviembre había más personas empleadas en el sector industrial de la ciudad de Jinhua, que comprende el centro de exportación oriental de Yiwu, que las que había en cualquier momento desde finales de 2017.

Mala planificación

«Despedimos a unos 50 trabajadores en la primera mitad, y ahora con el aumento de los pedidos, estamos cortos de personal y no podemos seguir aumentando la producción», dice Deng Jinling, que es propietaria de una fábrica de frascos térmicos en Yiwu, que vende a Oriente Próximo, Estados Unidos y Europa.

«Intentamos contratar docenas de trabajadores temporales pero no son suficientemente buenos», asegura Deng. Algunos trabajadores que ella despidió han conseguido trabajo en su país y no están dispuestos a viajar de vuelta a pocos meses antes de las próximas vacaciones del Año Nuevo Lunar en febrero.

Inversión en robots

Sin embargo, con los clientes pisándole los talones, Deng compró dos líneas de producción automatizadas a finales de noviembre para aumentar la eficiencia.


«Nunca habíamos pensado en hacer esto antes, pero este año hemos estado tan ocupados y hemos agotado nuestras opciones», asegura. «Una línea de producción automatizada equivale a 10 trabajadores.»

Un índice privado de la Universidad de Renmin que rastrea la demanda de mano de obra alcanzó un récord en el tercer trimestre. Algunos gerentes de fábricas han aumentado los salarios en un 25% hasta 10.000 yuanes (1.530 dólares) por mes, muy por encima del salario inicial medio de los graduados, según medios de comunicación del país.

Agencia de noticias Banca y Negocios

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