PetroAmérica: lo que el imperialismo nunca perdonará a Venezuela – Luis Domínguez

PetroAmérica: lo que el imperialismo nunca perdonará a Venezuela – Luis Domínguez

TIPS

A través de PetroAmérica:

  • Se destruyen las relaciones capitalistas de dominación implantadas por las empresas transnacionales y organismos financieros internacionales, creándose relaciones económicas y productivas de nuevo tipo, con el surgimiento de empresas estatales de las naciones hermanas, mixtas y filiales de PDVSA a nivel regional. En consecuencia, los Estados se apropian de la ganancia derivada de la actividad petrolera.
  • Se rompe con los monopolios petroleros que tradicionalmente habían mantenido una posición monopólica y de dominio absoluto en el sector y en el territorio nuestro americano.
  • Aumenta el control estratégico y soberano por parte de los gobiernos locales.
  • Se desmitifica al Estado de cada una de las naciones como ente regulador exclusivo y se reconoce la capacidad de administrar el recurso petrolero.
  • La ganancia petrolera generada en lugar de ser repatriada hacia los grandes centros de poder, ahora se queda en nuestros países y forma parte del presupuesto para financiar proyectos económicos y sociales.

 

PetroAmérica: lo que el imperialismo nunca perdonará a Venezuela

 

Primera entrega.

 

El surgimiento de Petroamérica está caracterizado por un entorno competitivo dominado en casi 100% por las empresas transnacionales y con el papel de los gobiernos y empresas locales reducidos a su mínima expresión. Estas transnacionales mostraban el control en todas las fases de la cadena productiva asociada al petróleo, convirtiéndose en proveedores de insumos al sector petrolero.

La amenaza de formas alternativas de actuación en el hecho petrolero comenzó a visualizarse con las ideas de Chávez y Fidel, para la creación de mecanismos de integración energética regional soberanos e independientes de cualquier potencia extranjera. Y a pesar de las potencialidades en energía renovable, los requerimientos de inversión y la impericia por parte de los gobiernos locales en materia energética constituían la principal piedra de tranca.

La siguiente figura es un intento del reflejo de la situación en la que se encontraba el mercado petrolero latinoamericano y caribeño:

Las economías de las naciones latinoamericanas y caribeñas han intentado sobrevivir, expuestas al aire libre, ante la prepotencia de un mercado petrolero incapaz de regularse a sí mismo, en contra de todos los supuestos teóricos y recetas procedentes del norte.

En este sentido, la crisis estructural del capitalismo se manifiesta en ellos de la siguiente forma:

  • Reduciendo los precios y cantidades de productos primarios exportados. Vale destacar que en su mayoría, los productos primarios han constituido la mayor porción de la oferta exportable de nuestras naciones.
  • Incrementando el valor de las importaciones de petróleo y tecnologías asociadas. Los actos especulativos en la bolsa de valores y en el mercado de materias primas impulsan el precio del petróleo hacia el alza, por lo cual los países de nuestra región deben destinar mayor cantidad de dólares para comprar igual o menor volumen de petróleo.
  • A pesar de que la región pareciera ser autosuficiente en términos petroleros, las reservas petroleras se encuentran distribuidas en pocos países y, a diferencia de Venezuela, éstos no han mostrado mayor interés en suministrar petróleo a lo que en términos de economía clásica se denominan como sus mercados naturales, debido a su cercanía geográfica.
  • Disminuyendo el flujo de remesas. Es importante resaltar que las remesas ocupan un lugar significativo en la estructura de ingreso de los países centroamericanos y caribeños, viéndose afectada las economías familiares fundamentalmente.
  • Las organizaciones internacionales y multilaterales reducen sus niveles de inversión hacia la región y en el mejor de los casos se recrudecen los mecanismos de condicionamiento legal, económico y político para efectuar el financiamiento para el desarrollo.

En síntesis, se agudizan los métodos de dominación y tiranía en “Nuestra América” por parte de las potencias hegemónicas y sus instituciones, a partir de los elevados precios del petróleo que han conllevado a los países importadores netos de la región a un círculo vicioso de subdesarrollo y dependencia frente a las compañías petroleras transnacionales que históricamente han dominado este sector.

Sin embargo, en el primer cuarto del siglo XXI se hizo realidad un gran sueño latinoamericano y caribeño denominado Petroamérica con la visión holística de la revolución bolivariana impulsada por Chávez y continuada por Maduro que no podía dejar pasar desapercibido las distorsiones que venía dejando la crisis estructural del sistema capitalista de producción en “Nuestra América”, como la llamaría Martí.

Petroamérica, constituida por Petrocaribe, Petrosur y Petroandina y materializada a través de las filiales de PDVSA, PDV Sur, S.A., PDV Andina, S.A. y PDV Caribe, cuenta con más de veinte empresas mixtas y no menos de ocho filiales, convirtiéndose en la estructura material de integración económico productiva por excelencia en la región. Con lo cual se marca un hito debido a que nunca antes en la historia del territorio latinoamericano y caribeño se experimento semejante avance.

Luis Dominguez

Doctor en Ciencias Económicas

luisdominguez1101@mail.com

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