Producir más, depender menos – Fernando Puerta

Producir más, depender menos – Fernando Puerta

PRODUCIR MÁS, DEPENDER MENOS

Mecanismo para fomentar el desarrollo de la Revolución

En el ámbito económico es preciso hacer unas distinciones en cuanto a la situación que vive la economía real del país. El diseño de la política económica debe estar dirigido a la reactivación de aquellas áreas de la economía, en donde los niveles comparativos de producción y el nivel de empleo se puedan combinar de tal manera que podamos ir hacia el desarrollo de áreas estratégicas de la nación. De forma que la transferencia tecnológica y la capacitación, más la identificación de los trabajadores revolucionarios, sea la nueva mirada a la industria nacional en el marco de un Plan Industrial Trienal.

De esta forma, la política monetaria, debe estar dirigida al impulso de los sectores productivos, a través de la canalización de los recursos ociosos que circulan en la economía, éstos son los que crean artificialmente procesos inflacionarios. Esta canalización de recursos hacia los sectores productivos (llámese el sector primario o secundario) tienen que estar instrumentados en la forma del crédito industrial en el sector financiero público, y direccionado a aquellas PYMES que estén comprometidas con el avance económico de la nación.

Este mecanismo tiene dos efectos: por una parte se encuentra el compromiso del empresario al retorno del préstamo adquirido, más una tasa de interés lo suficientemente estudiada para que sea atractiva la inversión. Por otro lado, tendremos la captación de trabajadores en busca de empleo en estos sectores económicos, la cual dará como resultado la dinamización exponencial de la productividad en las distintas actividades.

Para el Estado Venezolano también se les revela unos efectos de importancia: por una parte, está la disminución de la dependencia del Gobierno Central para el financiamiento directo a medios productivos, ya que con la creación del crédito industrial productivo la responsabilidad recae en la Banca Pública que en definitiva debe hacer el seguimiento y control a los préstamos otorgados. Por otra parte, se reduce la dependencia de aquellas personas que reciben ayuda de forma directa de las misiones sociales, debido a que el mercado laboral productivo se está abriendo a la producción y a la inserción de nuevos puestos de trabajos dignos. Este efecto puede ser lento en su primera ejecución, debido a que los agentes económicos deben ajustarse a las medidas implementadas por el ejecutivo. Por consiguiente, el Estado lograría la disminución del gasto central del gobierno para la reconducción monetaria hacia nuevas actividades productivas.

En cuanto a la transferencia tecnológica, deben realizarse las distinciones que determinen en cuáles áreas estratégicas de la economía se comenzará a realizar e implementar los planes, acompañados del debido adiestramiento en las distintas áreas del conocimiento productivo, así como también la formación para el trabajo socialista. Estas consideraciones tecnológicas deben vincularse a una política selectiva de pagos de divisas, el cual debe realizarse a través de un mecanismo eficiente para tal fin, que garantice la transparencia en la asignación de cada dólar de la nación.

Para complementar este desarrollo del aparato productivo, puede crearse un tipo de cambio productivo, solo para estos fines transaccionales, que comprenda la adquisición de tecnología, productos intermedios, materia prima y la formación de los trabajadores para ejecutar distintas líneas productivas a desarrollar en esta primera etapa. Este tipo de cambio productivo solo podría emplearse en el sector primario y secundario de la economía, sectores que en definitiva son los generadores de valor agregado en la economía real.

De igual forma estas medidas tendrían dos efectos positivos para la economía: por un lado se fomenta la sustitución de importaciones, y en consecuencia, una disminución progresiva de las importaciones de bienes de consumo final, lo que implicaría una disminución en las divisas otorgadas a tal fin, convirtiendo cada dólar gastado improductivamente en un dólar industrial productivo. Posteriormente, al activar y reactivar líneas productivas en primera instancia, surgiría la necesidad de desarrollar aquellos sectores de la producción que puedan direccionar sus esfuerzos a la realización de las materias primas o de productos intermedios para la producción nacional.

 En ese sentido, hemos postulado dos mecanismos de utilizar nuestras divisas para el impulso productivo, uno hacia la transferencia tecnológica, capacitación y adquisición de materias primas, esta última en su primera ejecución, y otro dólar que debe estar empleado al desarrollo del sector de las materias primas para la producción nacional como una política dirigida a disminuir la dependencia con el resto del mundo por concepto de bienes de consumo intermedio. Los resultados en cuanto a la disminución del desempleo y subempleo se harán notar en la medida que esta implementación productiva esté en plena maduración. De tal manera, que mientras la redistribución de la riqueza en el capitalismo se las expropia el dueño de los medios de producción, en nuestro modelo hacia el socialismo la redistribución de la riqueza debe estar directamente asociada al nivel de producción que los trabajadores puedan realizar, haciendo hechos la idea “A cada quien según sus necesidades, a cada cual según sus capacidades”.

 

Econ. Fernando Puerta

 

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