¿Se agota el modelo de Noruega? Cuando baja la marea de petróleo aparecen las vergüenzas

¿Se agota el modelo de Noruega? Cuando baja la marea de petróleo aparecen las vergüenzas

  • El sector público controla mediante empresas los sectores estratégicos
  • El gasto para pagar a los empleados públicos es de los más altos del mundo

En los últimos años Noruega ha podido ser el país más citado como un modelo económico ejemplar. Aunque los economistas más prudentes siempre han advertido de que era una economía casi imposible de replicar por sus vastas reservas de petróleo, otros han puesto su modelo económico como ejemplo en lo que se refiere al poder del sector público en la economía. Ahora, con el barril de crudo muy por debajo de los 100 dólares, todo parece diferente. Cuando la marea de petróleo baja salen a la luz las deficiencias de los países productores.

Noruega es un país que tiene cinco millones de habitantes pero que produce casi 14 millones de barriles de crudo a la semana. En una semana, cada habitante toca a más de dos barriles. Noruega es un país considerado capitalista pero en el que mandan las grandes empresas públicas, unas compañías que dan empleo a una parte importante de la población y que son la principal fuente de ingresos púbicos.

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Sin embargo, como señala The Economist, con el desplome del precio del crudo, Statoil, la empresa pública dedicada al petróleo, ha visto como sus ingresos y beneficios caían con velocidad en 2014, pero sobre todo este año. Hasta el momento, este gigante público ha despedido al 10% de sus empleados, sin embargo los recortes se pueden incrementar en un 20%, según publica el semanario británico. A pesar de todo, la tasa de paro se encuentra en el 4,2%, un ratio muy bajo si se compara con el resto de Europa, pero que es el peor dato de Noruega en los últimos diez años.

Y es que según The Economist, el desplome del petróleo deja a la vista las debilidades del modelo noruego. Una de ellas es la burocratización producto de un país que abrazó con fuerza el conocido como capitalismo de estado. Una economía que está fuertemente controlada por empresas públicas pero que compite en el mercado con otras empresas sea cual sea su titularidad (privada o pública).

El Gobierno noruego es dueño de alrededor del 40% del mercado de valores del país, tiene participaciones en muchas empresas en las que también participa el capital privado. Pero sobre todo, el Gobierno suele tener el control sobre los sectores considerados estratégicos para el país. El crecimiento del PIB se ha estancado en los últimos meses, mientras que la corona noruega se ha depreciado frente al dólar.

Por otro lado, el semanario británico destaca que sector público, dependiente de los ingresos del crudo, emplea a un 33% de la fuerza laboral del país, en comparación con el 19% de media de la OCDE. Los empleados públicos de Noruega disfrutan en su mayoría de jornadas laborales de unas 37 horas, mientras que los fines de semana de tres días se han convertido en una tradición. Ahora, aunque los ingresos derivados del petróleo se han derrumbado, el Gobierno tiene que seguir pagando nóminas. Y es que recortar los derechos del 33% de la fuerza laboral sería para los políticos noruegos como cavar su propia tumba.

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